El trabajo se centra en el cáncer de mama triple negativo y concluye que la relación con la grasa corporal cambia según el estado menopáusico
Un estudio liderado por la ULe investiga la relación entre grasa corporal, menopausia y cáncer de mama
El trabajo se centra en el cáncer de mama triple negativo y concluye que la relación con la grasa corporal cambia según el estado menopáusico
Un equipo de investigación ha aportado nueva evidencia sobre cómo influye la cantidad y distribución de la grasa corporal y también la menopausia en el desarrollo del cáncer de mama triple negativo, el subtipo más agresivo y con peor pronóstico.
El trabajo, recientemente publicado en la revista 'Healthcare', forma parte del estudio multicéntrico MCC-Spain y está liderado por investigadoras de la Universidad de León (ULe) y de su Instituto de Biomedicina (Ibiomed).
El cáncer de mama triple negativo (TNBC, por sus siglas en inglés) representa entre el 10 % y el 20 % de los tumores mamarios y se caracteriza por la ausencia de receptores hormonales y HER2, lo que limita las posibilidades de tratamiento y se traduce en mayores tasas de mortalidad y de metástasis.
Según el estudio, consultado por EFE, su elevada heterogeneidad y su biología particular justifican la importancia de identificar factores que ayuden a comprender mejor su origen y evolución.
La investigación analizó a 113 mujeres con cáncer de mama triple negativo y 226 controles, procedentes de 12 provincias españolas, incluida León. Todas las participantes aportaron datos sociodemográficos y antropométricos —como peso, altura, índice de masa corporal (IMC) o perímetro de cintura— para estudiar cómo diferentes patrones de adiposidad se relacionan con la aparición del tumor.
A diferencia de otros tipos de cáncer de mama, cuya relación con la obesidad está mediada por hormonas como los estrógenos, los tumores triple negativos parecen estar más influenciados por mecanismos no hormonales, como la inflamación crónica o la resistencia a la insulina.
Por ello, las autoras subrayan la importancia de ir más allá del IMC y valorar indicadores como la grasa abdominal o la distribución corporal de la adiposidad.
Uno de los hallazgos clave del estudio es que la relación entre la grasa corporal y este tipo de tumor cambia según el estado menopáusico. En mujeres premenopáusicas se observó una tendencia protectora no significativa en mujeres con mayor peso, IMC o grasa total. Sin embargo, las mujeres jóvenes con peso normal pero cintura elevada (un indicador de obesidad abdominal) mostraron una estimación de mayor riesgo de desarrollar el tumor, aunque sin significación estadística.
Este patrón indica que la grasa visceral, más que el peso total, podría desempeñar un papel relevante en la aparición del cáncer triple negativo antes de la menopausia.
En mujeres posmenopáusicas los resultados son prácticamente inversos. En este grupo, tener un IMC elevado y un perímetro de cintura grande sí se asoció con una estimación de aumento del riesgo, y en un caso concreto —mujeres con sobrepeso y cintura elevada— la asociación fue estadísticamente significativa, con una probabilidad más de tres veces mayor de desarrollar el tumor respecto a quienes tenían un peso y cintura estándar.
Además, el estudio encontró que en mujeres posmenopáusicas el aumento del peso corporal por sí solo se relacionó con un mayor riesgo, lo que refuerza la importancia de controlar la adiposidad en esta etapa de la vida.
Aunque los resultados aportan pistas relevantes, las autoras insisten en que los datos deben interpretarse con prudencia debido al tamaño limitado de la muestra, un problema habitual en estudios sobre cáncer triple negativo al ser el subtipo menos frecuente.
El estudio también se basa en medidas antropométricas autodeclaradas, lo que puede introducir cierto margen de error, si bien afecta por igual a casos y controles.
Entre sus fortalezas, destacan la calidad del diseño metodológico, la participación de múltiples hospitales españoles y el hecho de centrarse exclusivamente en el subtipo triple negativo, algo poco habitual en la investigación epidemiológica.
El equipo subraya que este trabajo abre la puerta a estudios colaborativos más grandes, necesarios para profundizar en la relación entre adiposidad y cáncer triple negativo. También recuerdan que comprender mejor estos factores ayudará a mejorar la prevención y a identificar a las mujeres con mayor riesgo.
"Demuestra que no todos los tipos de grasa corporal influyen igual, y que la menopausia cambia por completo el mapa de riesgos", resumen.
Una conclusión que podría tener implicaciones clínicas en la prevención y el seguimiento de uno de los tumores más agresivos que afectan a las mujeres.
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