Cuidar al cuidador: una intervención con sello leonés que mejora la resiliencia frente al alzhéimer
Los resultados muestran que las participantes que asistieron al programa mejoraron sus niveles de resiliencia tras completar las sesiones
Cuidar durante años a una persona con alzhéimer o cualquier otro deterioro cognitivo puede derivar en sobrecarga física y emocional, aislamiento social y deterioro de la propia salud, por lo que un grupo de investigadores de la Universidad de León (ULe) apuesta por programas grupales de apoyo para mejorar la resiliencia.
Así se desprende del trabajo consultado por EFE, realizado por la investigadora Sara Loma publicado en la revista 'Frontiers in Psychiatry', analizó la eficacia de una intervención psicoeducativa dirigida a cuidadoras principales de personas con demencia vinculadas a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de León (AFA León).
Su tesis parte de una realidad cada vez más presente en Castilla y León, una de las comunidades más envejecidas del país, donde el aumento de la esperanza de vida y de las enfermedades neurodegenerativas ha hecho crecer también el número de familiares que asumen cuidados durante años dentro del hogar.
El estudio subraya el perfil de las cuidadoras: principalmente mujeres, esposas o hijas, muchas de ellas mayores de 50 años, jubiladas o que compatibilizan un empleo con la atención a familiares dependientes. En numerosos casos, las cuidadoras dedican entre 18 y 24 horas al día a esta labor, con el consiguiente impacto sobre su bienestar físico, psicológico y social.
Los resultados muestran que las participantes que asistieron al programa mejoraron sus niveles de resiliencia tras completar las sesiones y mantuvieron parte de esos avances tres meses después, y que mejoraron su capacidad para afrontar situaciones difíciles.
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación apunta al valor de los grupos de apoyo entre iguales y sostiene además que la resiliencia actúa como un factor protector frente al desgaste que provoca atender a una persona con deterioro cognitivo. Por ello, el estudio subraya la necesidad de reforzar programas específicos destinados a quienes asumen esos cuidados en el ámbito familiar y reivindican la utilidad de las intervenciones grupales lideradas por profesionales sanitarios, especialmente enfermeras.








