La fragilidad del 'Guernica': pintura industrial, manipulaciones sin guantes y demasiados viajes

La historiadora Genoveva Tusell explica los avatares del cuadro y por qué no debería moverse de su ubicación, dado su delicado estado de conservación

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La fragilidad del 'Guernica': pintura industrial, manipulaciones sin guantes y demasiados viajes
Celia Sierra / EFE
Lectura estimada: 3 min.

Convertido en un referente de la humanidad y un alegato contra la guerra, el 'Guernica', la obra más importante de Picasso, se encuentra en un delicado estado de salud que no le permite viajar, según señala la historiadora Genoveva Tusell en una entrevista con EFE: "Nunca habría seguridad al 100%".

El cuadro se ha visto envuelto en polémica estas semanas en España, con la petición del Gobierno regional del País Vasco de un préstamo temporal de la obra al Museo Guggenheim de Bilbao con motivo de los 90 años del bombardeo de la ciudad de Guernica, el acontecimiento que inspira la obra.

Todos los informes técnicos -el último es de marzo de 2026- del Museo Reina Sofía de Madrid, donde reside la obra, desaconsejan el movimiento para no someterla a las vibraciones del traslado. El 'Guernica' se encuentra en un frágil estado de salud debido a numerosas grietas -muchas de ellas visibles al ojo-.

Según explica a EFE Tusell, la petición es "legítima", pero el estado del cuadro no permite su traslado. Las razones por las que el cuadro se encuentra así son varias y en su mayor parte tienen que ver con el proceso de creación, su itinerancia como símbolo contra la guerra y otras circunstancias históricas.

Símbolo universal contra la guerra

El 'Guernica' nació exiliado. Fue un encargo del Gobierno de la II República a Pablo Picasso con motivo de la Exposición Internacional de 1937. El cuadro se llevó a cabo durante apenas seis semanas, todo un récord si se tienen en cuenta sus grandes dimensiones (3,5 por 7,7 metros).

El pintor alquiló en París un taller junto a la casa de Honoré de Balzac donde se cree que escribió 'La obra maestra desconocida'. El proceso fue retratado en imágenes por Dora Maar, su pareja de entonces.

"Esas fotos te permiten hacerte una idea de la cantidad de veces que fue cambiando de opinión mientras realizaba la obra y de cómo los distintos personajes del cuadro van cambiando de ubicación, de postura", relata la historiadora, que también es autora del libro 'El Guernica recobrado'.

Para ganar en rapidez, usó un tipo de pintura al óleo, diluida "con una pintura de tipo industrial, que también le permitía trabajar más rápido" -acortaba el tiempo de secado-.

Ese tipo de material tiende a soportar peor el paso del tiempo, según señalan los informes de conservación colgados en el web del Museo Reina Sofía, y el cuadro se craquela (rompe) con más facilidad.

Una vez terminada la exposición para la que fue pintado, el cuadro comenzó una gira por países escandinavos y Reino Unido, para luego permanecer una temporada en el MOMA de Nueva York.

En los cincuenta emprendió otro periplo por Europa y antes había estado en Milán y Sao Paulo. En total fue enrollado y desenrollado unas ochenta veces, según Tusell.

Todas esas manipulaciones, hechas en una época además en las que los procesos de conservación eran muy distintos a los actuales, terminaron dañando el cuadro de manera significativa. "Incluso se pueden ver imágenes de manipulaciones sin guantes", asegura la experta.

El ultimo viaje que hizo fue del Museo del Prado, donde estuvo originalmente expuesto tras su llegada de Nueva York en 1981, al Museo Reina Sofía y, para no volver a enrollarlo, hubo que hacer un despliegue increíble que incluyó tirar un muro de la sala donde se encontraba.

El último exiliado

El pintor era consciente de que el 'Guernica' sería su obra más importante, explica Tusell, y prueba de ello es que fue la única de sus obras para la que dejó indicaciones precisas.

"Picasso era muy supersticioso y no quiso hacer testamento, pero sí se ofreció a escribir una carta hablando de las condiciones de la vuelta del cuadro a España", recuerda la historiadora.

El regreso del lienzo estaba condicionada a que en España se "restablecieran las libertades democráticas". El padre de la propia historiadora, Javier Tusell (1945-2005), ocupó el cargo de Director General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas entre 1979 y 1982, y fue uno de los muchos artífices del regreso de la obra en un viaje que muchos apodaron como 'la vuelta del último exiliado'.

"Nuestro deber es conservarlo como patrimonio de los españoles, pero también como patrimonio de la humanidad para las generaciones venideras -concluye Tusell-. El contenido del 'Guernica' ha trascendido (...) y ahora tiene un contenido mucho más universal".

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