Peñalba quiere dejar atrás los cortes de carretera con una red de mallas contra los desprendimientos

La Diputación de León invierte unos 830.000 euros en un sistema para frenar el arrastre de áridos que invade la carretera de Peñalba de Santiago

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Peñalba quiere dejar atrás los cortes de carretera con una red de mallas contra los desprendimientos
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La carretera que comunica con Peñalba de Santiago, en el municipio de Ponferrada, afronta la recta final de unas obras llamadas a poner fin a uno de los problemas que más se repiten en este acceso: los arrastres de materiales que terminan ocupando la calzada después de episodios de lluvia intensa.

La Diputación de León está completando la instalación de mallas metálicas de contención diseñadas para retener los áridos procedentes del entorno del arroyo y evitar que alcancen la carretera. El objetivo es que las fuertes tormentas dejen de traducirse en nuevas acumulaciones de material, trabajos de limpieza y cortes de la vía.

La actuación supone una inversión cercana a 830.000 euros y se ha planteado con varios puntos de contención. Las mallas se están colocando a distintas distancias de la carretera, aproximadamente a 600 y 300 metros, además de en una zona situada muy próxima a la propia calzada.

Un problema que se repite con cada temporal

Los desprendimientos y arrastres han obligado en numerosas ocasiones a intervenir en esta carretera. Cuando las precipitaciones son especialmente fuertes, el material transportado por el agua acaba sobre la calzada, dificultando o impidiendo el paso.

La situación ha llegado incluso a provocar el aislamiento temporal de Peñalba de Santiago por el Valle del Oza, además de hacer necesarias actuaciones de limpieza y, en determinados momentos, trabajos de reconstrucción de la carretera.

El vicepresidente de la Diputación de León y responsable de Infraestructuras, Roberto Aller, considera que el sistema instalado puede marcar un antes y un después. La institución provincial confía en que las nuevas estructuras permitan contener los materiales antes de que lleguen a la carretera y evitar así que el problema vuelva a repetirse.

Un tramo de obra especialmente complicado

La complejidad del terreno ha obligado a recurrir a medios poco habituales para completar la actuación. Un helicóptero ha participado en los últimos trabajos de instalación de las mallas, debido a la dificultad de acceder a determinadas zonas por tierra.

Aller ha destacado precisamente la dureza de una intervención en la que, además de garantizar la estabilidad de las estructuras, se ha tenido especialmente en cuenta la seguridad de trabajadores, vecinos y conductores.

Los trabajos se encuentran ya prácticamente terminados. Ahora queda comprobar cómo responde el sistema cuando lleguen nuevos episodios de lluvias intensas, el momento en el que la carretera ha sufrido históricamente los mayores problemas.

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