Un estudio universitario propone "cartografías sensibles" para zonas rurales en proceso de despoblación

La metodología a base de entrevistas, vídeos, fotografías y mapas simbólicos se constituye como una herramienta pedagógica que busca recuperar la memoria del territorio y fortalecer la vida comunitaria

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Un estudio universitario propone "cartografías sensibles" para zonas rurales en proceso de despoblación
Miriam Chacón / ICAL . Una persona mayor pasea por la localidad vallisoletana de Castromonte | Foto: Ical
P.I. / EFE
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Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de León, la Universidad de Valladolid y la Universidad de Nariño, en Colombia, presenta un innovador método para analizar y fortalecer la vida comunitaria en zonas rurales afectadas por la despoblación. El trabajo, publicado en 'Social Sciences & Humanities Open', explica cómo la combinación de cartografía social, prácticas artísticas y pedagogía crítica puede transformar los relatos del éxodo rural en una herramienta de conocimiento, identidad y activación territorial.

El proyecto 'Cantos rodados de la Memoria. La Voz de la Castilla Olvidada', al que ha tenido acceso EFE, se desarrolló en una provincia de Castilla y León gravemente afectada por el descenso demográfico y participaron 25 estudiantes universitarios y 89 habitantes rurales o migrantes, procedentes de 49 localidades.

A través de entrevistas, vídeos, fotografías y mapas simbólicos, los participantes reconstruyeron sus memorias, emociones y vínculos con el territorio. El eje central del estudio es la idea de "cartografías sensibles", un concepto que integra técnicas de mapeo participativo con lenguajes artísticos. Frente a los mapas convencionales, que se centran en datos físicos o administrativos, estos mapas recogen emociones, recuerdos e historias personales.

Los investigadores concluyen que esta metodología no solo registra el territorio, sino que reconstruye la relación afectiva con él. En jóvenes, aparece la tensión entre el deseo de quedarse y la falta de oportunidades; en personas mayores, la mezcla de nostalgia y pérdida; en migrantes, la voluntad de mantener vivo un pasado que "ya no existe, pero sigue dentro de mí".

El estudio demuestra que la cartografía sensible actúa también como dispositivo de activación social. La colaboración entre estudiantes y habitantes generó espacios de diálogo intergeneracional que, según los testimonios recogidos, fortalecieron la cohesión local.

"Cuando oí a los jóvenes contar lo que habían aprendido de nosotros, sentí que nuestra historia por fin importaba", expresó un participante de 71 años.

Los datos del cuestionario aplicado al alumnado avalan el impacto: el 84 por ciento valoró la metodología como útil o muy útil, el 80 por ciento destacó la visibilidad cultural lograda y el 28 por ciento señaló que el proceso fortaleció lazos familiares e intergeneracionales.

El estudio subraya que estas prácticas favorecen una educación que no observa el territorio "desde fuera", sino que invita a comprenderlo desde la experiencia y la escucha activa.

Uno de los mayores logros del proyecto fue su traslado a un museo de arte contemporáneo, donde se exhibieron las 89 fotografías e identidades narradas por los participantes mediante códigos QR. Esta "cartografía expandida" permitió que las historias personales se transformaran en un relato colectivo accesible a la ciudadanía.

"Ver mi voz en un espacio así me da esperanza de que algo pueda cambiar", expresó una mujer de 42 años. Otro participante, de 52, aseguró que el impacto fue tan significativo que decidió escribir y compartir su propio relato con el alcalde de su municipio.

Según el artículo, esta apertura al espacio público generó reconocimiento simbólico para los habitantes rurales y contribuyó a cuestionar la imagen estereotipada de la "España vaciada", sustituyéndola por narrativas construidas por quienes viven —o vivieron— en esos territorios.

Además de recuperar memoria, las cartografías sensibles permiten imaginar futuros. Los investigadores identifican una categoría recurrente: "futuros deseables". En ellos, los participantes expresan deseos de revitalización, oportunidades laborales o retorno, revelando que la cartografía no es solo registro, sino también proyección y esperanza.

El estudio concluye que este enfoque interdisciplinar puede aplicarse en otros territorios rurales afectados por la despoblación, aun reconociendo limitaciones como la subjetividad inherente al lenguaje artístico o la dificultad de generalizar resultados.

Aun así, los autores sostienen que las cartografías sensibles constituyen una herramienta "pedagógica, comunitaria y política" para fortalecer vínculos, recuperar memoria y acompañar procesos de transformación local.

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