Reclama desde México los restos de su abuelo represaliado en 1938 y enterrado en un pueblo de León
Petición a la Junta de Castilla y León para que autorice su exhumación y poder llevarse los restos del municipio gallego del que era natural
Una nieta ha reclamado desde México que la Junta de Castilla y León autorice la exhumación de los restos de su abuelo Benigno, uno de los dos obreros asesinados durante la represión franquista y enterrados en el cementerio municipal de Trabadelo.
El Boletín Oficial de la Comunidad, el Bocyl, recoge este miércoles la petición formulada ante la Consejería de Presidencia por la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica, para autorizar la exhumación del asesinado, recoge Efe.
La iniciativa parte de su nieta, residente en México, que pretende trasladar los restos a Nogueira de Ramuín (Ourense), localidad de la que eran naturales ambos represaliados.
Según la ARMH, la historia de Benigno y José María Fernández se remonta a agosto de 1938, cuando ambos, que trabajaban como afiladores, se encontraban en Villafranca del Bierzo.
Sus comentarios críticos con el régimen franquista provocaron su detención y posterior fusilamiento por miembros de la Guardia Civil del cuartel de la localidad. Una denuncia desencadenó después el procedimiento judicial que llevó a exhumar sus cuerpos en febrero de 1939 y trasladarlos al cementerio de Trabadelo, donde fueron enterrados en una esquina del camposanto.
Ahora, casi nueve décadas después, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica trabaja para que puedan ser recuperados y entregados a sus familias.
Los restos se encuentran en una superficie de apenas dos metros cuadrados y sin ninguna construcción funeraria sobre ellos, por lo que la asociación considera que la intervención no debería plantear especiales dificultades.
El principal problema será localizar a los familiares del otro represaliado, José María Fernández, una tarea que también asumirá la ARMH.
El cementerio de Trabadelo conserva además los restos de otro represaliado, Saturnino González Seris, maestro de Pardamaza y natural de Ávila, que tenía 50 años cuando fue asesinado. En su caso, sobre el lugar de enterramiento se levantó posteriormente un panteón.
La petición deberá completar ahora el correspondiente periodo de exposición pública y, una vez finalizado, la ARMH prevé abordar los trabajos, aunque la llegada de noviembre hará que el desarrollo de la intervención quede condicionado por las condiciones meteorológicas, publica Efe.








