Pendones y carros engalanados para peregrinar a La Virgen del Camino y festejar a San Froilán

La peregrinación finaliza en el entorno del templo y un año más se repite la costumbre de los fieles de tocar tres veces la nariz al santo

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Romería en honor a San Froilán. (Fotos: Ical)
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
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Miles de leoneses se han dado cita en el entorno del santuario de La Virgen del Camino para cumplir con la tradición en el día del patrón de la Diócesis, San Froilán, al que se dedica la tradicional romería protagonizada también por pendones, flores y carros engalanados. Una cita, cabe recordar, declarada de Interés Turístico Provincial y Regional.

La vistosa peregrinación concluyó en el entorno del templo y un año más se repitió la costumbre de los fieles de tocar tres veces la nariz al santo. Tampoco faltaron los concurridos puestos de avellanas, conocidas como perdones, que compartieron espacio con otros de productos típicos, relata Ical. 

Romería en honor a San Froilán. (Foto: Ical)

Tras concluir la romería, la Basílica acogió una eucaristía presidida por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, a la que asistieron los ayuntamientos del Voto y diversas autoridades, como el delegado del Gobierno, el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, el alcalde de León, José Antonio Diez, o la rectora de la Universidad, Nuria González, antes de la tradicional ofrenda a la Virgen.

El santoral señala que Froilán nació en los arrabales de Lugo en el año 833 y que a los 18 años dejó la casa de sus padres para emprender vida de ermitaño, inicialmente en el Bierzo y más adelante en las montañas leonesas del Curueño. Impulsó el desarrollo de la vida monástica con iniciativas como la fundación en tierras zamoranas de los Monasterio de Tábara y Moreruela de Tábara, donde desempeñó el oficio de abad.

En el año 900, vacante la sede episcopal legionense, el pueblo de León pide al rey Alfonso III que le conceda por obispo al abad Froilán y en el día de Pentecostés de ese año 900 Froilán es ordenado. En 905, tras un fecundo lustro de ejercicio episcopal, con dedicación especial a la reforma de los sacerdotes, monjas y seglares, fallece y es enterrado en la catedral y en el año 916 sus reliquias, por orden del rey Ordoño II, son trasladas a la nueva seo. Parte de sus reliquias descasan a día de hoy bajo el altar mayor del primer templo diocesano, relata Ical. 

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