Investigadores de la ULe descubren dos nuevas especies de bacterias en carne de supermercados de León
El hallazgo, publicado en una revista científica internacional, amplía el conocimiento sobre la diversidad microbiana presente en los productos cárnicos y no supone una alerta alimentaria para los consumidores
Investigadores de la Universidad de León (ULe) han identificado dos nuevas especies bacterianas a partir de muestras de carne fresca y preparados cárnicos adquiridos en supermercados de la provincia de León. El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology, supone una aportación al conocimiento de la biodiversidad microbiana asociada a los alimentos.
Una de las nuevas especies ha sido denominada Acinetobacter legionensis, en homenaje a la ciudad de León, mientras que la segunda ha recibido el nombre de Acinetobacter psychrotolerans. Los investigadores han constatado que ambas presentan características genéticas y biológicas que permiten diferenciarlas de las más de 90 especies reconocidas hasta ahora dentro del género Acinetobacter.
El estudio está liderado por la investigadora Alba Puente y cuenta con la participación de especialistas de la Universidad de León, el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTAL), el Instituto de Investigación Biosanitaria de León (IBIOLEÓN) y la Universidad de Oporto.
Bacterias presentes en carne de pollo, cerdo y vacuno
Para llevar a cabo la investigación, los científicos analizaron doce aislamientos bacterianos obtenidos de diferentes muestras de carne fresca y productos cárnicos adquiridos en supermercados de León entre febrero y mayo de 2022.
Once de los aislamientos correspondieron a A. legionensis y uno a A. psychrotolerans. Las bacterias fueron detectadas en productos de pollo, cerdo y vacuno, entre ellos hamburguesas de pollo, costillas, lomo y panceta de cerdo, carne picada, carrilleras de vacuno y filetes de ternera, tanto en productos envasados como vendidos sin envasar.
Los investigadores recurrieron a técnicas avanzadas de secuenciación genética para determinar la identidad de los microorganismos y compararon los resultados con las especies conocidas del género Acinetobacter. Los análisis demostraron que las cepas estudiadas formaban ramas independientes y claramente diferenciadas, lo que permitió establecer que se trataba de especies hasta ahora no descritas.
Una especie que podría estar ampliamente distribuida
Uno de los aspectos destacados del estudio es la posible frecuencia de A. legionensis en productos cárnicos. Los autores señalan que una investigación anterior ya había identificado esta bacteria en al menos once de cien muestras de carne analizadas.
Estos resultados apuntan a que la nueva especie podría estar ampliamente distribuida en este tipo de alimentos, aunque serán necesarios nuevos estudios para determinar con mayor precisión su presencia y distribución.
El descubrimiento también ha permitido revisar identificaciones realizadas en investigaciones anteriores. En concreto, los científicos concluyen que una cepa que había sido clasificada como Acinetobacter guillouiae debe ser reclasificada como A. legionensis. Otros dos aislamientos históricos podrían pertenecer igualmente a la nueva especie, aunque su clasificación todavía necesita confirmación.
Una bacteria que no crece por encima de los 30 grados
El estudio también ha permitido conocer algunas de las características biológicas de las nuevas especies. En el caso de A. psychrotolerans, los investigadores comprobaron que el microorganismo no puede crecer a temperaturas superiores a 30 grados, una característica poco habitual dentro del género Acinetobacter.
Los autores destacan que el hallazgo contribuye a ampliar el conocimiento sobre las comunidades microbianas asociadas a los alimentos y puede facilitar la identificación de microorganismos que hasta ahora podían pasar inadvertidos o confundirse con especies ya conocidas.
Los investigadores subrayan que el descubrimiento no constituye una alerta alimentaria ni implica un problema detectado para los consumidores. Se trata de un hallazgo científico relacionado con la biodiversidad bacteriana presente en los productos alimentarios.
El trabajo ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y apoyo de la Junta de Castilla y León, y refuerza la actividad de los grupos de investigación de la Universidad de León dedicados al estudio de los microorganismos presentes en la cadena alimentaria.








