Pastos agotados y carne más barata: la sequía pone contra las cuerdas a la ganadería de León

Asaja reclama a la Junta ayudas urgentes, rebajas en el alquiler de los pastos y el anticipo del 75% de las ayudas de la PAC ante el desplome de la rentabilidad

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Pastos agotados y carne más barata: la sequía pone contra las cuerdas a la ganadería de León
Forraje, paja
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

La falta de lluvias desde mediados de mayo está dejando una situación cada vez más complicada para las explotaciones ganaderas de montaña de la provincia de León. Los pastos se han agotado en muchas zonas y, en algunos casos, también empieza a escasear el agua en fuentes y arroyos, lo que obliga a los ganaderos a buscar alimento adicional para mantener a sus animales.

Ante este escenario, Asaja León ha pedido a la Junta de Castilla y León que adopte medidas de apoyo para el sector y reclama, entre otras actuaciones, una reducción del precio de los pastos de montaña, una fiscalidad adaptada a la caída de la rentabilidad y el anticipo del 75% de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) en las próximas semanas.

La organización agraria considera que la situación es especialmente grave para las explotaciones de vacuno de carne, equino y ovino y caprino que aprovechan los pastos de montaña y participan en sistemas de trashumancia.

Los animales necesitan ya alimentación adicional

La combinación de temperaturas elevadas, varias olas de calor y la ausencia prolongada de precipitaciones ha reducido de forma considerable la disponibilidad de alimento natural.

Según Asaja, en buena parte de las zonas afectadas los pastos ya no cubren las necesidades alimenticias de la cabaña ganadera. Esto obliga a los propietarios de las explotaciones a complementar la alimentación con forrajes comprados o, si no pueden hacerlo, asumir que los animales entren en un balance energético negativo, con las consecuencias que eso puede tener sobre su rendimiento.

El problema se agrava porque las reservas recogidas durante la primavera tampoco han sido abundantes. La campaña de recogida de hierba para heno y microsilos, que terminó hace aproximadamente un mes, fue escasa debido a las condiciones meteorológicas.

Así, muchas explotaciones afrontan el verano con menos alimento almacenado y unos pastos que se han secado antes de tiempo.

Comprar forraje, una solución cada vez más cara

Cuando las reservas propias no son suficientes, los ganaderos tienen que recurrir al mercado para comprar heno y otros forrajes. Buena parte de estos productos procede de las zonas agrícolas de la provincia, especialmente de las comarcas de Sahagún y Esla-Campos.

Allí se cultivan cereales de invierno y otras plantas destinadas a la alimentación animal, como avena o veza. Sin embargo, la cosecha también fue limitada este año.

Aunque el producto recogido presenta buenas condiciones y una calidad elevada, la escasez está empujando los precios al alza. Según advierte Asaja, el coste del forraje ha ido aumentando al mismo ritmo que los cereales, lo que añade una nueva carga económica a las explotaciones ganaderas.

La ecuación, según la organización, es especialmente difícil: hay menos pasto disponible, las reservas propias son escasas y alimentar al ganado mediante compras externas resulta cada vez más caro.

El precio de los pastos, otro problema para los ganaderos

Asaja también ha puesto el foco en el coste de los pastos de montaña. La organización denuncia que cada año aumenta el precio de las licitaciones y adjudicaciones de terrenos pertenecientes a juntas vecinales.

Muchos de estos espacios están catalogados como montes de utilidad pública y se encuentran bajo la tutela de la Junta de Castilla y León.

Por este motivo, la organización agraria reclama que la Administración autonómica intervenga, junto con las entidades locales, para adaptar o rebajar las rentas que pagan los ganaderos en un año marcado por una sequía que ha reducido notablemente la capacidad productiva de esos terrenos.

La petición es que no se mantengan los mismos costes en una campaña en la que el aprovechamiento real de los pastos ha caído de forma drástica.

Menos ingresos y más gastos

La sequía no es el único factor que preocupa al sector. A la falta de alimento natural y al encarecimiento del forraje se suma la caída de las cotizaciones de la carne de vacuno.

El resultado es una pérdida de rentabilidad que, según Asaja, está dejando a numerosas explotaciones en una situación delicada. Los ganaderos se enfrentan a mayores gastos para alimentar a sus animales mientras los ingresos por la venta de carne se reducen.

Por ello, la organización ha pedido también medidas fiscales que tengan en cuenta esta situación excepcional y que la tributación se adapte a los menores márgenes que están obteniendo las explotaciones.

La PAC, una ayuda

Entre las principales reclamaciones trasladadas a la Junta figura el adelanto de una parte importante de las ayudas europeas. Asaja solicita que se pueda anticipar el 75% de los importes correspondientes a la PAC, una medida que permitiría mejorar la liquidez de las explotaciones en un momento de fuertes gastos.

El objetivo es que los ganaderos puedan disponer de recursos económicos para afrontar la compra de alimento y otros costes derivados de la sequía antes de que la situación comprometa aún más la viabilidad de sus explotaciones.

La organización considera que la respuesta debe llegar con rapidez. La falta de lluvias mantiene los pastos bajo mínimos y el verano todavía puede prolongar el problema durante varias semanas.

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