España marca distancias con EEUU: niega el uso de Rota y Morón en ataques a Irán y lanza un aviso diplomático

El Gobierno rechaza cualquier implicación en operaciones militares unilaterales y reclama a la UE "equilibrio y moderación" ante la escalada en Oriente Medio

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España marca distancias con EEUU: niega el uso de Rota y Morón en ataques a Irán y lanza un aviso diplomático
Llegada del destructor a Rota (Foto: EFE)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

El Gobierno de España ha cerrado filas para negar cualquier participación en los ataques de Estados Unidos contra Irán. La polémica gira en torno al posible uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera, instalaciones de utilización conjunta hispano-estadounidense.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue tajante al asegurar que no se ha autorizado ni se autorizará que dichas bases participen en operaciones militares unilaterales. Recordó que el convenio bilateral permite su uso únicamente dentro del marco del derecho internacional, y nunca al margen de la legalidad de la Carta de la ONU.

En la misma línea se expresó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien subrayó que "España tiene la última palabra" y que ninguna actuación será respaldada si no encaja en los tratados suscritos ni en el derecho internacional.

Mensaje claro desde Defensa: "Ni mantenimiento ni apoyo"

Durante una comparecencia en la base de Armilla, Robles insistió en que los aviones cisterna estadounidenses que han abandonado las instalaciones andaluzas no han realizado ni realizarán labores de mantenimiento o apoyo vinculadas a los ataques. Según explicó, Washington habría optado por trasladarlos a otras ubicaciones al conocer que desde territorio español no podrían operar.

El Ejecutivo mantiene una postura de rechazo frontal a la violencia y solo contempla una posible colaboración si se tratara de misiones de carácter estrictamente humanitario.

Llamamiento urgente a la desescalada

Más allá del debate sobre las bases, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió de que la violencia "solo genera más violencia" y pidió detener de inmediato la espiral bélica para regresar a la vía diplomática. También condenó los ataques "ilegales e indiscriminados" atribuidos al régimen iraní en distintos países de la región.

La tensión ha traspasado Oriente Medio y ha alcanzado incluso a Chipre, donde una base británica fue atacada, aumentando la preocupación en Europa.

Albares reclamó además que la Unión Europea adopte una voz de "equilibrio y moderación", en un contexto en el que algunos Estados miembros no han criticado abiertamente la intervención estadounidense e incluso potencias como Francia, Alemania o el Reino Unido estudian su grado de implicación.

División política en España

El conflicto internacional ha reavivado el choque político interno. Desde el ala socialista del Ejecutivo, la vicepresidenta primera María Jesús Montero apostó por el diálogo, mientras que el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de "tibia" la reacción europea.

Los socios de coalición también han elevado el tono. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, pidió a Europa que apueste decididamente por la desescalada. Sin embargo, desde Sumar se denunció el "papel vergonzoso" de la UE.

Por su parte, Podemos exigió transparencia total. Su líder, Ione Belarra, advirtió de que si se confirmara el uso de las bases, España podría convertirse en "objetivo de guerra".

En la oposición conservadora, el Partido Popular pidió al Ejecutivo que actúe "sin matices" junto a sus socios europeos y la OTAN, postura respaldada por su vicesecretaria Carmen Fúnez.

El líder de Vox, Santiago Abascal, fue aún más duro al acusar a Sánchez de debilitar la posición internacional de España.

También se pronunciaron figuras históricas: el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero defendió la prudencia actual del Ejecutivo, mientras que la fundación FAES, vinculada al también expresidente José María Aznar, criticó lo que considera incoherencias en la apelación al derecho internacional.

Advertencia directa de Teherán

En plena tormenta diplomática, Albares convocó al embajador iraní en Madrid, Reza Zabib, para trasladarle la condena española a los ataques contra países del Golfo. Tras el encuentro, el diplomático iraní lanzó una advertencia: su país podría atacar cualquier base estadounidense en Europa, incluidas las situadas en territorio español, "si fuera necesario".

Con este escenario, el Gobierno intenta mantener un delicado equilibrio: desvincular a España de cualquier acción militar unilateral y, al mismo tiempo, evitar que la crisis internacional arrastre al país a una confrontación directa. La tensión sigue creciendo y el margen diplomático, por ahora, se estrecha.

 

 

1 comentario

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hace 6 minutos
Ya lo pagaremos caro. Seremos los parias del mundo civilizado por muchos años, pero como a este retrasado le importa tres cojones. Lo mismo de le pone en las pelotas a Trump regalar Ceuta y Melilla a Marruecos y a callar.
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