¿Por qué hay réplicas del seísmo de Benuza?: un investigador de la ULE explica las posibles causas

"La aparición de réplicas no permite afirmar que vayan a producirse terremotos de mayor magnitud, pero tampoco garantiza que no puedan ocurrir"

¿Por qué hay réplicas del seísmo de Benuza?: un investigador de la ULE explica las posibles causas
El investigador de la ULE Javier Fernández. (Foto: ULE)
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
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El investigador del grupo Geoinca de la Universidad de León, Javier Fernández Lozano, apuntó este viernes a un posible "reajuste de esfuerzos de la corteza terrestre" como causa de las réplicas del seísmo de 4,2 grados registrado en la noche de ayer en el Bierzo.

El investigador subraya que las réplicas no son el eco del primer seísmo, sino "nuevos terremotos asociados a la evolución de la zona que ha sufrido la ruptura", que forman parte del proceso de reajuste, publica Ical. 

"Cuando una falla se desplaza durante un terremoto, cambia la distribución de los esfuerzos en las rocas de su entorno. Esta redistribución puede favorecer nuevos movimientos en otros planos de falla, reactivar fracturas que ya existían o generar otras nuevas, tanto cerca de la estructura que ha producido el primer seísmo como en zonas próximas", explica.

En este sentido, el profesor del Campus de Ponferrada recuerda que la aparición de estos movimientos forma parte de la respuesta de la corteza terrestre a la ruptura inicial y su evolución depende de las condiciones geológicas y de cómo se redistribuyen los esfuerzos, por lo que cada secuencia sísmica presenta características propias.

Según los registros del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el movimiento principal se produjo a las 22.34 horas del jueves 15 de octubre, dejándose sentir en distintos puntos de la comarca, así como de Galicia, Asturias y el norte de Portugal. Durante las horas posteriores se registraron hasta una total de 21 de movimientos de menor magnitud, con valores de entre 2 y 2,4.

La extensión del territorio en el que puede percibirse un seísmo depende de diversos factores, entre ellos la magnitud, la profundidad del foco, la distancia al epicentro y las características de los materiales por los que se propagan las ondas sísmicas.

En este sentido, el investigador señala que las condiciones geológicas locales pueden amplificar la señal sísmica. Determinados depósitos sedimentarios y materiales poco consolidados, como los presentes en las cuencas del Duero y del Bierzo, pueden intensificar las vibraciones y prolongar la sacudida respecto a los emplazamientos asentados sobre roca firme.

"Que percibamos un temblor lejos del epicentro no puede atribuirse por sí solo al denominado efecto sitio", advierte, en declaraciones publicadas por Ical. La amplificación asociada a las características del terreno es uno de los factores que pueden intervenir, pero debe valorarse junto con el resto de las condiciones que determinan la propagación de las ondas sísmicas.

Estas características, concluye el investigador, pueden contribuir a explicar por qué el movimiento se percibió de forma diferente en distintas localidades y a distancias considerables del epicentro, aunque no permiten atribuir por sí solas esa distribución a un único fenómeno geológico.

Fernández Lozano también añade que aunque el noroeste peninsular se encuentra alejado de los principales límites activos entre placas tectónicas, presenta actividad sísmica intraplaca ya que algunas estructuras geológicas antiguas pueden volver a desplazarse cuando la orientación y las condiciones de los esfuerzos lo permiten.

Concretamente, en el entorno de los Montes Aquilianos existen cabalgamientos que podrían estar relacionados con la secuencia registrada, "aunque los datos disponibles no permiten confirmar que sean los responsables de estos movimientos", matiza. 

Para identificar las estructuras que han intervenido y determinar cómo se han desplazado, el investigador de la ULE recuerda que sería necesario combinar la distribución de los hipocentros y sus incertidumbres con la cartografía geológica y, si fuera posible, con el análisis del mecanismo focal del terremoto principal.

Respecto a la evolución de la secuencia, Fernández Lozano señala que, tras un seísmo de esta magnitud, los movimientos posteriores suelen hacerse menos frecuentes con el paso del tiempo, aunque cada episodio presenta una evolución diferente. "La aparición de réplicas no permite afirmar que vayan a producirse terremotos de mayor magnitud, pero tampoco garantiza que no puedan ocurrir", indica.

Por ello, el investigador recomienda seguir la información actualizada del Instituto Geográfico Nacional y las indicaciones de Protección Civil.

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