Agatha Ruiz de la Prada baja el volumen de sus códigos sin renunciar al color en su nueva colección

La diseñadora presenta en el Palacio de Cibeles su propuesta para la primavera-verano 2027, inspirada en la luz del verano madrileño y dominada por el verde

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Agatha Ruiz de la Prada baja el volumen de sus códigos sin renunciar al color en su nueva colección
Desfile de Agatha Ruiz de la Prada, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 3 min.

Agatha Ruiz de la Prada ha convertido por primera vez la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles en escenario de uno de sus desfiles. Y lo ha hecho llevando hasta este espectacular espacio madrileño una colección en la que sus habituales explosiones de color encuentran un nuevo punto de partida: la naturaleza.

La diseñadora ha presentado su propuesta para la primavera-verano 2027 alejándose esta vez de la inteligencia artificial y apostando por un imaginario más orgánico. El verde se convierte en el gran protagonista de la colección y aparece no solo en las prendas, sino también en el maquillaje de las modelos y hasta en el vestido de novia que cierra el desfile.

La elección no es casual. La colección parte de la luz intensa del verano de Madrid, entendida por la creadora como una fuerza capaz de transformar todo aquello que ilumina. Esa idea se traslada también a la puesta en escena, con una instalación formada por grandes arcos reflectantes que multiplican la luminosidad de la sala.

Una Agatha más serena

Aunque el universo de Agatha Ruiz de la Prada permanece perfectamente reconocible, la colección introduce una cierta contención respecto a propuestas anteriores. El lino y los mikados de seda protagonizan una selección de prendas de líneas más tranquilas en la que la diseñadora incluso se permite experimentar con transparencias.

"Estamos evolucionando", ha explicado la creadora, que mantiene intacta su voluntad de jugar con la moda, pero desde una perspectiva cada vez más reflexiva y trabajada.

Los clásicos códigos de la firma aparecen reinterpretados. Las nubes y los corazones conviven con tiras de tul que recuerdan a algas verdes, mientras que los tradicionales pétalos adoptan una nueva forma y aparecen huecos, construidos en diferentes colores.

Los estampados también adquieren protagonismo a través de composiciones de 'patchwork' que combinan cuadrados, líneas rectas y cuadros. En otros diseños, las ondas de color se convierten en pinceladas que recorren los bajos de vestidos de corte recto.

Volúmenes XXL y nuevas siluetas

El volumen es otro de los grandes protagonistas de la colección. Agatha propone vestidos de dimensiones extraordinarias, llevados prácticamente hasta el límite de lo imaginable.

La propia diseñadora los compara con ponerse una camiseta de chico, pero "súper súper grande", una exageración de proporciones que forma parte del juego habitual de su universo creativo.

Junto a estas piezas aparecen faldas y blusas abullonadas, volantes y fajines capaces de transformar por completo una silueta. Estos últimos permiten modificar prendas de patrón cuadrado y amplio para adaptarlas al cuerpo y generar diferentes versiones de una misma pieza.

La colección incorpora además una nueva colaboración con la cápsula urbana de Colors, en una apuesta por mezclar el trabajo más artesanal de la firma con prendas de inspiración urbana.

También hay espacio para ellos

La propuesta amplía asimismo el protagonismo de la moda masculina. Bombachos, camisas, chaquetas y camisetas ajustadas y transparentes se incorporan al desfile, ampliando el universo de la diseñadora hacia una estética más contemporánea.

El resultado mantiene algunos de los elementos que han convertido a Agatha Ruiz de la Prada en una de las creadoras más reconocibles de la moda española, pero los coloca dentro de una colección que busca explorar otros territorios.

El desfile ha terminado con la actuación de Cintia Lund, encargada de poner voz a la sintonía vinculada al nuevo perfume de la diseñadora.

Entre luz, verde, transparencias y volúmenes imposibles, Agatha Ruiz de la Prada vuelve a hacer lo que mejor sabe: convertir la moda en un juego visual, aunque esta vez con la naturaleza como nuevo tablero.

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