El curioso museo de los regalos del Congreso: de la Eurocopa de 2012 a Clara Campoamor

El Congreso de los Diputados ha recibido 112 obsequios durante la legislatura, un inventario que mezcla diplomacia, historia, deporte y recuerdos institucionales

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El curioso museo de los regalos del Congreso: de la Eurocopa de 2012 a Clara Campoamor
Exterior del Congreso de los Diputados.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

Hay regalos que caben en una vitrina y otros que cuentan una historia. En el Congreso de los Diputados conviven ambas cosas. Una fotografía de la selección española levantando la Eurocopa de 2012, una bandera ucraniana firmada, una menina de diseño cubista y una llave relacionada con el legado de Clara Campoamor forman parte de un inventario que rara vez aparece en el foco público.

Son 112 obsequios recibidos durante los tres años de la actual legislatura, según los datos publicados por la Cámara en su Portal de Transparencia. Llegaron con motivo de visitas oficiales, reuniones diplomáticas y encuentros parlamentarios, y reflejan, a su manera, quién ha pasado por el Congreso y qué vínculos institucionales se han querido representar.

No existe un patrón único. Hay objetos tradicionales, recuerdos deportivos, publicaciones, piezas artísticas y símbolos políticos. Algunos tienen un valor principalmente protocolario; otros están ligados a acontecimientos concretos.

Uno de los ejemplos más llamativos está relacionado con la selección española. El presidente de la Rada Suprema de Ucrania, Ruslan Stefanchuk, entregó una fotografía enmarcada de la celebración del triunfo de España en la Eurocopa de 2012, una imagen especialmente simbólica porque aquella final se disputó en el Estadio Olímpico de Kiev.

El deporte aparece también en un regalo procedente de los Juegos Paralímpicos de París 2024. La caja entregada por representantes de la ONCE y del Comité Paralímpico Español contenía diversos recuerdos del evento, entre ellos auriculares, un sombrero, una bolsa de tela y varias láminas.

Pero si hay un objeto que resume el componente diplomático de este inventario es la pieza que une dos países en una misma figura. Se trata de una menina poliédrica que combina los colores de las banderas española y francesa, escogida por la Cámara de Comercio Franco-Española para conmemorar el 130 aniversario de la institución.

La procedencia de los obsequios permite recorrer también algunos de los asuntos que han marcado la agenda internacional de la legislatura. Ucrania tiene una presencia destacada, con varios regalos recibidos por la Cámara en sus contactos con las autoridades de ese país.

Durante la visita de Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano entregó a Francina Armengol un plato de cerámica. La presidenta del Congreso correspondió con una réplica en bronce de uno de los leones que custodian la entrada de la Cámara.

Meses después llegó otro símbolo ucraniano: una bandera firmada junto a una mantelería tradicional bordada, obsequio de la primera ministra Yulia Svyrydenko. Son piezas que, más allá de su valor material, funcionan como recuerdos de las relaciones parlamentarias mantenidas durante la guerra.

El inventario permite viajar en otra dirección, esta vez hacia la historia de los derechos de las mujeres. Entre los objetos custodiados por el Congreso figura la llave número 899 de la Caja de las Letras, vinculada al legado de Clara Campoamor.

El Instituto Cervantes entregó esa llave a Armengol con motivo del Día Internacional de las Mujeres. El conjunto incluía además un tomo original de las sesiones del Congreso en el que aparecen los discursos de Campoamor, una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España.

Y junto a estas piezas singulares existe una larga lista de objetos mucho más habituales en la diplomacia institucional. Libros, placas, medallas, monedas conmemorativas, bolígrafos, litografías, cajas decorativas, relojes, jarrones, pañuelos de seda, corbatas o prendas de gala forman parte también del registro.

Entre los libros aparece Los pueblos mágicos, entregado por el embajador de México en España, Quirino Ordaz. Desde Kuwait llegó, por su parte, una túnica de gala bordada.

¿Qué ocurre cuando el regalo llega?

La Cámara no puede convertir cualquier obsequio recibido por sus representantes en una pertenencia personal. La normativa fija en 150 euros el límite para los regalos recibidos por los diputados en actos oficiales.

Cuando un obsequio no puede rechazarse en el momento, debe aceptarse en nombre de la institución y posteriormente entregarse al Congreso. Si supera ese valor o tiene carácter institucional, queda registrado y bajo custodia de la Cámara.

Existe además una línea roja: no se pueden aceptar regalos que puedan interpretarse como un intento de influir en las decisiones o en el voto de los parlamentarios.

El resultado es un inventario que va mucho más allá de una simple colección de recuerdos. Cada pieza conserva una pequeña parte del contexto en el que fue entregada: una victoria deportiva, una relación diplomática, una visita de Estado, una celebración institucional o el recuerdo de una figura clave de la historia española.

Fuente:EFE

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