Del pozo a la carretera los mineros de Miura convierten su protesta en símbolo de resistencia

Los trabajadores de la mina asturiana serán recibidos en Villablino tras quince días encerrados y una marcha de 160 kilómetros para reclamar salarios impagados

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Del pozo a la carretera los mineros de Miura convierten su protesta en símbolo de resistencia
Los mineros de mina Miura antes de comenzar la marcha a Oviedo. UGT FICA
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

La lucha de los trabajadores de Mina Miura ha dejado de ser únicamente un conflicto laboral para convertirse en uno de los símbolos recientes de resistencia obrera en las cuencas mineras del noroeste español. Tras permanecer quince días encerrados a 300 metros de profundidad en la explotación situada en Tormaleo, en el suroccidente asturiano, cuatro mineros culminaron esta semana una marcha de cerca de 160 kilómetros hasta Oviedo para exigir el pago de sus salarios y denunciar la situación de abandono que atraviesa la empresa.

La movilización tendrá ahora un nuevo episodio en Villablino, donde los trabajadores serán recibidos en la Casa de Cultura en un acto de apoyo institucional y político al que asistirán el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez; el líder provincial del PSOE leonés, Javier Cendón; la vicesecretaria autonómica Nuria Rubio y el alcalde de Villablino, Mario Rivas.

La presencia de representantes políticos leoneses no es casual. Buena parte de la plantilla de Mina Miura reside en Laciana, una comarca históricamente vinculada a la minería y especialmente golpeada por el cierre progresivo de explotaciones y la pérdida de empleo industrial. Tanto Rubio como Rivas acompañaron ya a los mineros durante algunas etapas de la marcha reivindicativa, que atravesó diferentes localidades despertando muestras de solidaridad vecinal y el apoyo de colectivos sociales.

Una protesta nacida del impago de salarios

El origen del conflicto se encuentra en la situación económica de la empresa Carbones La Vega, actual propietaria de Mina Miura. Los trabajadores denuncian que acumulan trece nóminas sin cobrar en apenas diez meses, una situación que consideran insostenible para las familias de la comarca.

Según explican los propios mineros, el empresario Fernando Martínez Blanco adquirió los derechos mineros el pasado mes de octubre comprometiéndose a saldar las deudas salariales y reactivar la explotación. Sin embargo, aseguran que esos compromisos nunca llegaron a materializarse y denuncian además que el propietario permanece "a la fuga".

Durante las últimas semanas, los trabajadores han defendido públicamente la continuidad de la actividad minera en Tormaleo, insistiendo en que la explotación "siempre ha sido rentable" y que su cierre supondría un nuevo golpe económico y demográfico para una zona que lleva décadas sufriendo despoblación y falta de oportunidades.

La marcha hacia Oviedo se desarrolló bajo el lema Mina Miura en lucha por nuestro empleo y el futuro del Suroccidente, un mensaje con el que pretendían visibilizar no solo su situación particular, sino también la crisis estructural que arrastran las cuencas mineras asturleonesas.

El Principado endurece las sanciones

Mientras continúa la presión social y política, el conflicto se ha agravado también en el plano administrativo. El Servicio de Minas del Principado de Asturias ha decidido elevar a muy grave la infracción cometida por Carbones La Vega en materia de seguridad laboral.

La propuesta de sanción alcanza ahora los 30.000 euros, después de que inspectores de Minas comprobasen el pasado 30 de abril que la empresa seguía sin garantizar condiciones de seguridad adecuadas y continuaba careciendo de director facultativo, pese a que varios trabajadores permanecían en el interior de la explotación. La compañía ya había sido sancionada previamente con 3.000 euros tras otra inspección realizada el 24 de abril por hechos similares. Sin embargo, la reiteración de los incumplimientos y la falta de respuesta a los requerimientos de la autoridad minera han llevado al Principado a endurecer notablemente la propuesta sancionadora.

Ante la falta de soluciones, los trabajadores plantean ya un escenario más drástico: que se retiren los derechos de explotación a la actual empresa para que puedan pasar a manos de "empresarios dignos" capaces de mantener la actividad y garantizar los puestos de trabajo.

La reivindicación trasciende así el simple cobro de salarios atrasados. En las cuencas mineras, donde cada empleo industrial tiene un enorme impacto social, los mineros defienden que el futuro de explotaciones como Mina Miura resulta clave para evitar el deterioro económico de territorios que llevan años perdiendo población y servicios.

 

 

 

 

 

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