Las exmonjas de Belorado regresan al juzgado este jueves por el supuesto abandono a las religiosas ancianas

La investigación por presunto trato degradante continúa con nuevas declaraciones y testigos en un proceso marcado por acusaciones que las exreligiosas niegan

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Las exmonjas de Belorado regresan al juzgado este jueves por el supuesto abandono a las religiosas ancianas
Las exmonjas de Belorado.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
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El caso de las exmonjas de Belorado vuelve a avanzar en los tribunales con una nueva cita judicial en Bilbao. Este jueves, 9 de abril, varias de las exreligiosas comparecen de nuevo ante el Juzgado de Instrucción número 5 en el marco de la investigación abierta por el presunto trato degradante a cinco monjas de avanzada edad con las que convivían en el monasterio de Orduña, en Bizkaia.

La causa se reanuda tras una primera ronda de declaraciones celebrada en febrero y lo hace con la incorporación de nuevos testimonios. Tanto la defensa de las exmonjas como el Arzobispado de Burgos han propuesto testigos para esclarecer lo ocurrido en el convento antes de la intervención judicial que, el pasado diciembre, trasladó a las religiosas mayores a otros centros.

Las exclarisas, que actualmente residen en una vivienda en La Puebla de Montalbán, provincia de Toledo, tras su desalojo del monasterio burgalés el pasado 12 de marzo, se enfrentan a acusaciones graves que incluyen trato degradante, coacciones, abandono, omisión del deber de socorro, falsedad documental y administración desleal. Sin embargo, rechazan de forma contundente todas las imputaciones y sostienen que durante su convivencia ofrecieron cuidados adecuados y un trato cercano a las ancianas.

El episodio que dio origen a la investigación se remonta al 18 de diciembre, cuando la Guardia Civil acudió al monasterio de Orduña por orden judicial para retirar a cinco religiosas de entre 87 y 101 años. Las mujeres fueron reubicadas en distintos conventos pertenecientes a la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu. Semanas después, una de ellas falleció en un hospital de Burgos tras haber sido trasladada desde uno de estos centros.

La defensa de las exmonjas insiste en que la avanzada edad de las religiosas es, precisamente, un indicio de que recibían una atención adecuada. Además, aseguran que las propias ancianas manifestaron su voluntad de permanecer junto a ellas. También rechazan las críticas sobre supuestas deficiencias en las condiciones del convento, incluida la presencia de animales, que describen como parte de una terapia y no como un problema de higiene.

En paralelo al proceso penal, las exreligiosas denuncian sentirse perseguidas y subrayan las dificultades que afrontan para rehacer su vida tras su salida de Belorado. Mientras tanto, mantienen la titularidad de varios monasterios, cuya situación legal continúa pendiente de resolución en los tribunales.

La vista de este jueves se presenta como un nuevo paso en un caso complejo que combina cuestiones judiciales, eclesiásticas y personales, y que sigue generando atención por las circunstancias que rodean a las protagonistas y la gravedad de los hechos investigados.

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