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El desmantelado monasterio que viajó de Segovia a Nueva York: 35.780 piedras embaladas en cajas de madera
Esta es la singular historia de un monasterio en dos continentes y de los avatares por lo que ha pasado desde su construcción en el siglo XII
¿Sabías que más de 35.780 piedras del antiguo monasterio de Sacramenia viajaron hasta Nueva York embaladas en caja de madera? Lo que queda hoy en día del monasterio original está en Florida, siendo un curioso ejemplo del patrimonio de Castilla y León, en este caso de la provincia de Segovia, disperso por el mundo y que forma parte del catálogo digital del proyecto Nostra et Mundi, impulsado por la Fundación Castilla y León para investigar y difundir el patrimonio artístico que, por diferentes motivos, está fuera de su lugar de origen.
Esta es una historia de lo más sorprendente y que arranca en el siglo XII, cuando Alfonso VII fundó el monasterio bernardo de Santa María del municipio segoviano de Sacramenia. El monasterio se construyó entre finales del siglo XII y principios del XIII, contando con diferentes reformas, como la iglesia que se terminó de construir a finales del siglo XIV y principios del XV.
A partir del siglo XIX comenzó el deterioro del conjunto monacal. En el año 1820 "se realizó inventario de todos los bienes del monasterio y al año siguiente fue adquirido por Ramón Cano, un abogado procedente de Castrillo de Duero quien en un plazo breve de tiempo se dedicó a desmantelar el edificio: arrancó puertas, rejas, pavimentos, etc. Una rapiña terrible que dejó todo el conjunto monacal, con excepción de la iglesia, en un estado deplorable", relata la ficha que aparece en el catálogo de Nostra et Mundi, cuya inclusión está precedida de una detallada investigación para tratar de seguir su huella a lo largo de los siglos.

Antiguo monasterio de Sacramenia. (Foto: Catálogo monumental de España/CSIC)
En 1823, aunque se restituyó a los monjes el monasterio, aunque apenas dos años después con la desamortización de Mendizábal se puso a la venta, pasando a ser propiedad -tanto las dependencias monacales como el coto de Sacramenia- de José Bustamante, brigadier de artillería, quien mantuvo el conjunto "hasta que pasó a manos de la familia Guitián, por el matrimonio de su hija, Dolores Bustamante, con el artillero Carlos Guitián".
A partir de ahí, las obras que se acometieron provocaron un deterioro del monasterio, ya que según entre otras las salas nobles fueron utilizadas como graneros, almacenes o establos. En el año 1925, y aquí llegamos a una parte de la historia que explica cómo acabaron las piedras del monasterio a miles de kilómetros de la provincia de Segovia. Ese año Arthur Byne, el agente de compras en España del coleccionista W. R. Hearst, hizo una oferta de compra del conjunto monástico, y una vez cerrada la venta se procedió al desmontaje y traslado del conjunto de dependencias, con excepción de la iglesia.
Así lo recogía en octubre de 1926 la Comisión Provincial de Monumentos de Segovia: "Solo quedan restos de sus contrafuertes, y parte de la portada que daba acceso al monasterio, estando actualmente preparando las cimbras para desmontar la bóveda del refectorio. A nuestras preguntas han contestado los obreros que los capiteles y piedras artísticamente labradas habían sido ya transportadas a Madrid, por la estación de Peñafiel".
Un total de 35.784 piedras, embaladas en 10.751 cajas de madera, que Arthur Byne consiguió exportar desde la provincia segoviana con destino a Nueva York, "acallando con dinero a todos los agentes que podían obstaculizar tal operación". Las piedras del monasterio, una vez embaladas, fueron transportadas en camiones hasta Peñafiel (Valladolid) y de allí en tren hasta Madrid y posteriormente embarcaron embarque con destino a Nueva York, a donde llegaron en 1927.
"Las autoridades sanitarias inmovilizaron la mercancía en el puerto neoyorquino, ante los riesgos de fiebre aftosa; abrieron las cajas y sustituyeron la paja por virutas de madera. Tras los problemas sanitarios, y el tiempo y dinero invertido en solventar dicho problema, sobrevino la crisis económica de 1929, con graves efectos para las cuentas del magnate Hearst, quien nunca llegó a ver este monasterio cisterciense __ENDASH__que al parecer lo adquirió para un museo que proyectaba en la Universidad de Berkeley, California, a la memoria de su madre".
Por increíble que parezca las piedras estuvieron en un almacén portuario varias décadas. Tras la muerte de Hearst, en 1951, sus herederos procuraron desprenderse de este cargamento mediante subasta, siendo vendidas finalmente a unos promotores inmobiliarios que querían aprovechar el monasterio desbaratado como reclamo turístico en un complejo de ocio en Miami.
Así que las piedras de Sacramenia viajaron de Nueva York al puerto de Everglades (Florida) y de allí a North Miami Beach. Los trabajos finalizaron en 1954, pero el proyecto turístico no tuvo éxito y se cerró. En el año 1962 la diócesis episcopal del sur de Florida se hizo con la propiedad y transformó sus dependencias a fin de ser adaptadas a la nueva Church of Saint Bernard de Clairvaux. Actualmente es conocido como Spanish Ancient Monastery, o dicho de otro modo, esta es la historia de un monasterio en dos continentes. En el municipio segoviano de Sacramenia se conserva la iglesia, aunque forma parte de una finca particular.
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