La F1 entra en una nueva era: coches más eléctricos, sin DRS y con un estilo de conducción nunca visto

Arranca el Mundial con un reglamento revolucionario que cambia la aerodinámica, introduce modos de potencia y obliga a los pilotos a replantear cómo competir

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La F1 entra en una nueva era: coches más eléctricos, sin DRS y con un estilo de conducción nunca visto
Gráfico IA basado en la nueva normativa
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

La temporada 2026 de Fórmula 1 ha comenzado este fin de semana en Australia con uno de los mayores cambios técnicos de su historia reciente. El nuevo reglamento, que llevaba años gestándose, introduce coches más pequeños, mayor protagonismo de la energía eléctrica y nuevas formas de adelantamiento, lo que obliga a pilotos y equipos a adaptarse a una forma de competir completamente distinta.

El vigente tetracampeón del mundo, Max Verstappen, resumió la nueva filosofía de forma gráfica durante la pretemporada: "Es como la Fórmula E, pero con esteroides". Una frase que refleja el salto hacia una competición más electrificada sin abandonar la potencia tradicional de los motores de combustión.

El cambio más importante está en el reparto de potencia. Hasta ahora, aproximadamente el 35% de la energía del monoplaza provenía de la parte eléctrica, pero con el nuevo reglamento esa cifra aumenta hasta el 50%. La otra mitad seguirá llegando del motor de combustión, aunque utilizando combustibles sintéticos, una de las apuestas de la competición para reducir su impacto ambiental.

Este nuevo equilibrio energético llega acompañado de un cambio técnico clave: desaparece el MGU-H, uno de los elementos característicos de la era híbrida. En su lugar, gana protagonismo el MGU-K, encargado de recuperar energía durante las frenadas. Este sistema duplica su potencia hasta alcanzar los 350 kilovatios, lo que incrementa la importancia de la gestión energética durante la carrera.

El nuevo reglamento no solo afecta a la tecnología, sino también a la forma de pilotar. Con menor capacidad para recuperar energía en ciertas fases del circuito, los pilotos tendrán que gestionar cuidadosamente la batería, incluso sacrificando velocidad en determinadas curvas para llegar con mayor potencia eléctrica a las rectas posteriores. En otras palabras, no siempre será más rápido tomar una curva al límite, algo que rompe con décadas de filosofía en la Fórmula 1 y obliga a replantear la estrategia de conducción.

El adiós definitivo al DRS

Otro de los cambios más llamativos es la desaparición del DRS (Drag Reduction System), el sistema introducido en 2011 para facilitar los adelantamientos. Durante quince años, el DRS permitía abrir parcialmente el alerón trasero en zonas concretas del circuito para reducir la resistencia aerodinámica y aumentar la velocidad punta cuando un coche rodaba a menos de un segundo de su rival. Sin embargo, su eficacia se fue reduciendo con el tiempo debido al desarrollo aerodinámico de los monoplazas. Para sustituirlo, la FIA (Federación Internacional del Automóvil) ha apostado por la aerodinámica activa.

Con este sistema, tanto el alerón delantero como el trasero pueden modificar su posición, reduciendo la carga aerodinámica y aumentando la velocidad en recta. A diferencia del antiguo DRS, los pilotos podrán activarlo independientemente de la distancia con el coche de delante, siempre en zonas habilitadas del circuito.

Ferrari llamó especialmente la atención en los últimos test de pretemporada al presentar un alerón trasero con un flap capaz de rotar 360 grados, una solución técnica innovadora que podría ofrecer ventajas… o generar problemas de estabilidad.

Nuevos modos de potencia para adelantar

El reglamento también introduce modos de conducción específicos para el ataque y la defensa, diseñados para fomentar los adelantamientos. Entre ellos destaca el 'modo adelantamiento', que permite liberar 0,5 megajulios extra de energía eléctrica cuando un piloto se encuentra a menos de un segundo del coche que le precede.

A esto se suma el 'modo boost', con el que los pilotos pueden desplegar potencia adicional para intentar alcanzar a un rival o proteger su posición. Estas herramientas sustituyen en gran medida al antiguo DRS, pero añaden un componente estratégico mucho mayor.

Coches más pequeños y ligeros

El nuevo reglamento también modifica las dimensiones de los monoplazas para mejorar el espectáculo en pista. Los coches serán 200 milímetros más cortos, tendrán 100 milímetros menos de anchura y verán reducido su peso total. Además, se ha disminuido la carga aerodinámica para limitar el llamado 'aire sucio', las turbulencias que dificultan seguir de cerca a otro coche. El objetivo es claro: facilitar las luchas rueda a rueda y aumentar las opciones de adelantamiento.

A pesar de que los test de pretemporada han sido relativamente discretos, los primeros indicios apuntan a que Ferrari, Mercedes, Red Bull y McLaren podrían empezar la temporada con cierta ventaja. Sin embargo, los cambios son tan profundos que muchos equipos confían en que este nuevo ciclo técnico rompa el dominio habitual y abra la puerta a sorpresas.

La Fórmula 1 inicia así una etapa inédita tras más de 76 años de historia, en la que la gestión de la energía, la estrategia y la adaptación de los pilotos podrían ser tan decisivas como la velocidad pura.

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