Vaya plan
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Vaya plan

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

La opinión de Diego Jalón. 

El pasado miércoles, en su comparecencia ante el pleno del Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, o el comité de propagandistas que le escribe los discursos, daba rienda suelta a la épica y a la lírica más emocional y enternecedora: Hay otra imagen que me gustaría compartir con ustedes que se nos ha quedado grabada a todos. Es la de nuestros mayores vacunándose en los ambulatorios, en los hospitales, en los centros culturales, en los centros deportivosla imagen de esos brazos descubiertos, la de una piel marcada por las arrugas, por el paso del tiempo, que son el mejor símbolo de nuestra historia, de nuestro presente y de nuestro futuro. Unos brazos desnudos que nos deben llenar de emoción, porque reflejan el cansancio, pero también la esperanza del conjunto de la sociedad española”.

 

Y se queda tan ancho. Lo que no se le habrá quedado grabada es la imagen de los que morían en las residencias de ancianos y en los hospitales a los que nunca visitó. Ni los nombres de esos más de 35.000 fallecidos que no aparecen en las cifras oficiales. Pero bueno, bien está que ahora se acuerde de esos mayores a los que por cierto no hace mucho prometió que el 80% de los de más de 80 años estarían vacunados antes de que acabara el mes de marzo. A día de hoy, son cerca del 30% y solo un 60% ha recibido la primera dosis. ¡Pero qué manía la mía de fijarme en los números cuando lo que importa realmente, como cantaba Silvio Rodríguez es la palabra precisa, la sonrisa perfecta”!

 

¿Qué le voy a hacer?, a mí me da por ahí. Resulta que esa epifanía que tuvo el presidente con los brazos desnudos de los mayores era el cierre de su intervención para presentar en el Congreso ese plan de Recuperación, transformación y resiliencia, que lleva presentando por todos lados desde octubre y que es la mayor oportunidad para España desde su entrada en la UE”. Oportunidades así solo se dan un par de veces en un siglo. Menos mal, nos queda otra antes de 2101 por si esta no la aprovechamos. Pero esta vez hemos tenido acceso a ese librito azul del plan, de unos 200 folios, que el presidente exhibió sin abrir en sus ocho anteriores presentaciones.

 

Si tienen curiosidad y tiempo, aquí lo pueden leer de principio a fin. Pero ya les adelanto que si son como yo y piensan que un plan de este calibre para enviar a Bruselas y conseguir 140.000 millones de euros debe ser concreto, detallado y contar con números y cuentas precisas, se van a llevar un chasco. Lo que sí tiene son muchas palabras bonitas y huecas. Una vez leído, podemos concluir que, como Blas de Otero, nuestro presidente podría decir eso de Si he sufrido la sed, el hambre, / todo lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra”.

 

La palabra y poco más. O más bien las palabras. El plan está lleno de ese neolenguaje vacío y rimbombante, plagado de externalidades, gobernanzas, resiliencias, conectividades, inclusividades y sostenibilidades. Pero vamos, un plan como para presentar a Bruselas y emprender la mayor transformación económica de la historia reciente de España”, no es. Tras 28 páginas de introducción y resumen ejecutivo en las que se pueden encontrar perlas como que la red de seguridad desplegada desde el primer momento, mediante una importante inyección de recursos públicos para sostener el tejido productivo, el empleo y la renta de las familias han permitido mitigar el impacto económico y social, llegamos a la primera y única tabla en la que se detallan los grandes números de las inversiones.

 

Les adelanto que el plan solo prevé los 70.000 millones que en teoría son a fondo perdido, Sánchez parece haber renunciado a los otros 70.000 que serían a devolver, no sea que todas estas inversiones y transformaciones no hagan despegar la economía española y no los podamos luego devolver. Pero a lo que vamos, a la tabla que “detalla” a qué se van a dedicar los 70.000 euros. No se hagan ilusiones, son partidas generales, como Estrategia de movilidad sostenible, segura y conectada: 13.203 millones. Y en todo el resto del documento no se concreta ni un número más. Son los 13.000 millones a cholón, y luego ya veremos cuántos van a movilidad, cuántos a sostenible, cuántos a segura y cuántos a conectada. Me parece inverosímil que se vaya a presentar un plan así a Bruselas, tendrá que haber más detalles, pero si los hay se ocultan a los españoles y al Parlamento.

 

La contemplación de esta tabla genera una mezcla de desesperación y furtiva esperanza. Partidas como los 3.380 millones de euros que se adjudican al desarrollo del sistema nacional de ciencia e innovación son más que necesarias. Significaría aumentar en un 30% anual de aquí a 2023 el presupuesto actual en uno de los campos en los que España está más necesitada. Pero hay otras que dan pena. Como por ejemplo los 1.648 millones para la “Modernización y digitalización del sistema educativo. Siempre teniendo en cuenta que son inversiones en tres años, estaríamos hablando de 549 millones al año cuando el presupuesto anual de educación ronda los 5.700 millones. No creo que vayamos a modernizar ni a digitalizar mucho un sistema educativo tan deficitario con ese dinero, pero en fin.

 

No hay ninguna partida para infraestructuras de transporte, aunque igual están incluidas en eso de la movilidad sostenible, segura y conectada, quién sabe. Tampoco hay una partida concreta para infraestructuras de agua, saneamiento o tratamiento de aguas residuales, aunque entre las reformas sí se menciona una Ley de aguas y Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización”. ¿Estará todo eso incluido en la partida de Preservación del Litoral y Recursos Hídricosdotada con 2.091 millones? Pues tampoco se explica.

 

Y hay otras partidas que claman al cielo. Por ejemplo, la de renovación y modernización del sistema sanitario, que cuenta con 1.069 millones de euros. Para que se hagan una idea de la dimensión, cuando Cristina Cifuentes era presidente de la Comunidad de Madrid, presupuestó 1.000 millones en un plan para reformar parte de los hospitales madrileños. Y el presupuesto anual de Sanidad de Andalucía es de 10.650 millones de euros. Así que poca renovación y modernización vamos a ver. De hecho, ningún experto del Ministerio de Sanidad formó parte del Comité Técnico que ha elaborado este plan. Pero sí estaba una representante del Ministerio de Igualdad. Tal vez por eso, hablando de palabras, “génerose repite 89 veces en el plan y sanidadsolo 15.

 

Precisamente, uno de los mayores problemas de este plan, además de su absoluta inconcreción, es que no se ha consensuado con nadie ni se ha tenido en cuenta la opinión de empresarios, sindicatos o agrupaciones profesionales. Ni tampoco la de comunidades autónomas ni ayuntamientos. Ni para las inversiones ni para las reformas. Aunque eso sí en el plan se dice textualmente que se ha dotado de una gobernanza que permite articular bien las acciones con las comunidades autónomas y los gobiernos locales, en sus respectivas competencias, que contempla un amplio proceso de consultas y participación de los agentes económicos y sociales.Parole, parole, paroleLa realidad es que se ha guisado en la cocina fantasma de Moncloa, listo para delivery. Cuando abramos el pedido el repartidor ya se habrá marchado y nadie podrá reclamar.