Un banco no te dará una (buena) hipoteca si no ganas 2.000 euros al mes

Un estudio de un comparador de hipotecas asegura que el 60% de los españoles no podría acceder a una hipoteca en buenas condiciones, ya que las entidades piden garantizar unos importantes ingresos.

En pareja en el mejor de los casos, o solo en el peor, pero sin unos ingresos mínimos de 2.000 euros al mes será complicado que un banco acceda a conceder una hipoteca. Al menos, no un préstamo en las condiciones actuales, entre las que se requiere contratar otros productos con la entidad, pero que ofrecen bajos diferenciales. El motivo, que las entidades ya no se arriesgan a dar créditos y aplican a rajatabla un índice de endeudamiento por el que nunca permitirá que dediquemos demasiado de nuestros ingresos a pargar la cuota mensual. Claro, que se puede contratar una hipoteca sin llegar a esos ingresos, pero nos saldrá más caro.

 

Esta es la conclusión a la que ha llegado el portal comparador kelisto.es, que ha hecho un análisis de las condiciones que se requieren para acceder a alguna de las mejores hipotecas de la actualidad. Las más relevantes ofrecen diferenciales muy ajustados, pero también establecen unos requisitos importantes a partir de un documento clave: la nómina.

 

El 61% de las hipotecas exige que el usuario garantice que tiene unos ingresos mínimos determinados, sin importar cuál sea su situación financiera global. Entre las hipotecas que requieren que el consumidor tenga unos ingresos mínimos determinados, hay dos tipos: las que imponen unos ingresos mínimos (de media, 2.068 euros)  independientemente de si la hipoteca es contratada por una o dos personas, y las que distinguen entre los ingresos mínimos que se piden en función de si la hipoteca la pide una sola persona (1.917 euros al mes de media) o varias (2.333 euros de media). Estas exigencias cierran el acceso a la financiación, al menos, a 8,2 millones de familias que ingresan menos de 1.500 euros cada mes. 

 

Por supuesto, es posible contratar una hipoteca sin llegar a esas exigencias de ingresos, pero nos va a salir más caro. Las entidades ofrecen préstamos en los que no marcan  mínimos de ingresos, pero que también parten de intereses y diferenciales más altos que hacen que la cuota mensual nos salga más cara: pagaríamos hasta 2.600 euros más a lo largo de la vida del préstamo.