Tigre, Gordopila, Galleta y Tula, los perros 'asesinos' de Santa Marta: "Estaban cebados de gordos, no podíamos ni subirlos a la furgoneta"

Zona próxima adonde se produjo el ataque

La Audiencia Provincial ha acogido el juicio de los perros asesinos de Santa Marta este 23 de octubre. El principal acusado ha asumido toda la culpa. 

La Audiencia Provincial de Salamanca ha acogido este miércoles, 23 de octubre de 2019, el juicio contra los presuntos responsables del ataque mortal de una jauría de perros en un camino de Santa Marta. El tercer señalamiento, tras haber sido suspendido en un caso por la imposibilidad de asistir por parte de algunos de los peritos y en el otro por parte de una de las abogadas.

 

El dueño de los perros, F.A.R.M., ha sido el primero en declarar asumiendo toda la responsabilidad de los hechos "pido perdón a la familia del fallecido por el sufrimiento, de haberlo sabido yo mismo hubiera matado a los perros, me da igual ir a prisión solo quiero reparar el daño". 

 

Además, ha asegurado que quiere colaborar con la justicia en "todo lo que pueda, yo no sabía que los perros eran tan peligrosos, estaban al lado de mis hijas todos los días", ha aseverado, a pesar de que los testigos policiales han asegurado que en una primera declaración dijo: "Eran peligrosos, tenía que haberlos matado, a mí, uno de ellos se me tiró la semana pasada".  

 

Sobre los perros, llamados Tigre, Gordopila, Galleta y Tula, el acusado ha asegurado que "estaban cebados de gordos, no podía ni subirlos a la furgoneta, los quiero más que a mí". Ha añadido que aunque no se quiere justificar, "los perros nunca habían mostrado indicios de peligro, de hecho, jugaban y babeaban a todo el que llegaba a la finca. Había piedras en el camino, creo que unos jóvenes de un centro cercano podrían haberle tirado con rollos". 

 

Cree que "la confianza mató al gato, de haberlo sabido hubiera matado a estos perros. No sabía que no podía tenerlos, de hecho, la Policía y la Guardia Civil había pasado por allí en innumerables ocasiones, podían haberme avisado y no lo hicieron"

 

La Fiscalía solicita la pena máxima por un delito de homicidio imprudente. Cuatro años de prisión y el pago de una indemnización total de 134.200 euros, 93.400 para la viuda y 20.400 para cada uno de los dos hijos. 

Comentarios

vaya 23/10/2019 22:42 #1
es cierto que la policia muchas veces ve perros peligrosos en salamanca ciudad sin bozal y con correa larga y mira hacia otro lado.... pero él sabia que eran peligrosos y que no podia tenerlos

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