Tiflotecnología: adaptación, accesibilidad y autonomía para los usuarios de la ONCE
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Tiflotecnología: adaptación, accesibilidad y autonomía para los usuarios de la ONCE

La ONCE cuenta con un Centro de Tiflotecnología e Innovación y un equipo de técnicos que se encargan de adaptar los aparatos tecnológicos para las personas con discapacidad visual

Alba García e Isabel Vera, de la ONCE, en una demostración del uso de la línea braille en el ordenador. ONCE

La tecnología parece indispensable en la actualidad. Móviles o ordenadores se hacen necesarios para los estudios, la formación o incluso el ocio. Sin embargo, muchos dispositivos tecnológicos del mercado no están preparados para ser utilizados por cualquiera, como para las personas con discapacidad visual. La autonomía de estas personas depende también de su posibilidad de manejar estos aparatos. Por ello, entidades como la ONCE ofrecen servicios de tiflotecnología, un conjunto de técnicas, recursos y conocimientos sobre el área.

 

Casi los 4.200 afiliados a la ONCE en Castilla y León requieren del servicio de tecnología que ofrece la entidad y que se lleva a cabo con distintas experiencias: la orientación, formación y asesoramiento sobre aplicaciones que facilitan el uso de los dispositivos y la adaptación de los mismos con programas o accesorios, denominados ayudas tiflotécnicas, como explica a Tribuna María Garrido Callejón, responsable del área de Tiflotecnología en Burgos, Palencia y Soria.

 

La entidad trabaja activamente para conseguir el objetivo de hacer accesible y fomentar el correcto manejo de los dispositivos a través de todas sus delegaciones, que reciben las pautas, productos e información desde el Centro de Tiflotecnología e Innovación (CIT), un espacio que se encarga del desarrollo de aplicaciones o aparatos, valora las tiflotécnicas y asesora a empresas e instituciones para hacer accesibles sus páginas web.

 

"Cuando necesitamos algo, llamamos al CTI y ellos buscan la forma de ayudarnos, investigar, mejorarlos, también se encargan de los arreglos de los aparatos electrónicos qe prestamos", explica Garrido sobre este centro que, en los últimos meses, ha centrado sus pruebas en la impresión 3D. 

 

Así, la ONCE impulsa las tecnologías en distintas fases, desde la concepción hasta su diseño,  producción y reparto gratuito a los usuarios, de modo que, en función de la necesidades que se aprecie para cada uno de ellos, se favorezca su acceso a estos aparatos con autonomía y en igualdad de condiciones.

 

Hay una "gran variedad" en cuanto a los aparatos, programas y adaptaciones de los dispositivos para lograr el objetivo del servicio, pero entre ellos destacan los dispositivos con braille. Teclados braille, anotadores electrónicos, impresoras en braille o líneas brailles.

 

Estas últimas son de las más utilizadas y la ONCE se encarga de formar a los usuarios para su manejo. Se trata de un dispositivo electrónico que permite la salida de contenido en código braille desde otro dispositivo al que se encuentra conectado, lo que facilita la accesibilidad a las personas con discapacidad visual.  Así, las líneas braille se pueden conectar a ordenadores o móviles por bluetooth o como cualquier otro USB.

 

Otra de las ayudas tiflotécnicas en las que se imparten cursos de formación a través de la entidad es el lector de pantalla. "Es un narrador que te dicta todo lo que pone en la pantalla. Entonces el uso del ordenador cambia, se les enseña a usar el ordenador solo con un teclado, con atajos de teclado y teclas rápidas. El lector va guiando por la pantalla. Con ello pueden llegar a lo que podían llegar cualquiera", explica la responsable de tiflotecnología para recordar que junto a esta herramienta se enseña a los usuarios a utilizar el teclado convencional.

 

"Al principio cuando están aprendiendo a usarlo se les pone programas de mecanografía para que ellos aprendan a escribir rápido y localizar las teclas y les marcamos ciertas teclas para que puedan orientarse", añade. 

 

Estos lectores de pantalla, que se utilizan también en otros dispositivos como los teléfonos móviles, se conjugan con magnificadores de pantalla, todo en función de la situación concreta del usuario. "Se trata de aparatos normales y corrientes que se pueden adaptar para hacer la vida más fácil a las personas con ceguera. Antes había móviles específicos para elloss pero ahora se adapta cualquier teléfono", señala la 'tiflo'. 

 

APLICACIONES 

 

Las aplicaciones también son de las tiflotécnicas más demandas. "La ONCE ha creado diversas app que hacen la vida de los usuarios más fácil, pero también les acercan la cultura y el entretimiento", apunta Garrido. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, el gestor ONCE de libros digitales, que permite a los afiliados disfrutar de una amplia variedad de lecturas, o la aplicación de películas "audiodescritas" que ayuda a los usuarios a adentrarse en el séptimo arte de una forma única. Igualmente, la entidad cuenta con su Portal y Club ONCE, donde se facilita el acceso a revistas, informaciones o novedades de forma adaptada al usuario. 

 

A parte de sus aplicaciones propias, también se encarga de formar y asesorar a los usuarios sobre otras que pueden serviles de ayudas. En este aspecto, Garrido apunta a dos que se "usan bastante", Be My Eyes y Seeing Eyes.

 

La primera, como apunta la responsable, tiene una peculariedad: funciona con voluntarios. "Cualquier persona vidente puede registrarse como voluntario para ayudar a alguien con discapacidad visual cuando tiene algún problema. Por ejemplo, si un usuarios está haciendo la compra y no sabe si está frente a un brick de leche o de zuma puede solicitar ayuda por la app, le sonará al teléfono a varios voluntarios y el primero que lo coja conectará con él por videollamada para ayudarle", relata. La segunda permite escanear con la cámara del teléfono móvil y después reproduce en audio la información.

 

A todas estas tiflotécnicas se suman dispositivos específicos para personas con sordoceguera o los reproductores-grabadores digitales de formato DAISY, que son "más pequeños que un móvil". Con ellos, los usuarios pueden escuchar música, libros o podcast.  Asimismo, existen otros aparatos como impresoras braille, anotadores Orbyt o sistemas de escaneo que permiten que el lector de pantalla lea un documento físico de forma directa. "Por ejemplo, a un niño al que le dan una ficha en papel como tarea para casa, puede escanearlo con estos aparatos y así el lector de pantalla puede leerlo. Si utiliza un escaneo normal, eso no se puede". 

 

Desde su entrada a la ONCE, los usuarios comienzan a formarse para manejar esta tecnología. Como destaca María Garrido, es un parte "fundamental" de la fase de adaptación para "hacerse lo más autónomo posible". 

 

La tiflotecnología, además, se hace en la actualidad más necesaria por la pandemia del Covid-19, que ha empujado a la sociedad a quedarse en casa y recurrir a los aparatos electrónicos para realizar tareas diarias, como hacer la comprar, o comunicarse, por ejemplo en videollamadas. Así, los usuarios siguen formándose en este ámbito, de forma presencial o online, a la vez que refuerzan su autonomía.

 

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