Se queda

Javier Lacalle volverá a optar a la alcaldía porque es el único bote salvavidas disponible en el mundo político.

El 22 de junio TRIBUNA BURGOS publicó una entrevista al alcalde, Javier Lacalle, en la que en varios momentos deslizó con pinceladas, de esas que tanto le gustan, la posibilidad de volver a repetir candidatura al Ayuntamiento. En un alarde de apostante comenté el titular en Twitter con un rotundo "Se queda". Una afirmación pretenciosa con la que me hubiera jugado un millón de euros de haberlo tenido. 

 

Lo cierto es que en aquel momento lo hice con la certeza del que tiene una conversación con experto del regate que, diría que conscientemente, no desaprovechó la ocasión para sacar de soslayo una decisión que tenía casi tomada, una vez que Mariano Rajoy había dejado la Moncloa y abriéndose entonces un periodo de incertidumbre en el Partido Popular. 

 

Lacalle siempre tuvo al Ayuntamiento como un segundo plato demasiado apetecible como para dejarlo sobre la mesa a no ser que un suculento postre en forma de cargo ministerial -o más alto aún, ya puestos-, le hiciera saltarse todos los protocolos de un comensal. Al fin y al cabo, el hambre y el poder son lo mismo, y uno ni se imagina el riesgo que llega a asumir por semejante manjar. 

 

Nada está claro ni en Madrid ni en Pucela, y menos tras la experiencia en Andalucía. En esos casos más vale pájaro en mano que ciento volando. Así las cosas, el todavía alcalde se fue a Génova a exponer su candidatura y nadie se opuso, porque para Pablo Casado los experimentos, mejor, con gaseosa. 

 

Javier Lacalle volverá a optar a la alcaldía porque es el único bote salvavidas disponible en el mundo político. Y hay que reconocer que su capacidad de supervivencia es mayor incluso que la de la insumergible Molly Brown o la de un gato que cae de pie tras ser lanzado con fuerza desde un décimo piso. 

 

Resta ahora saber quién le acompañará en las listas, un trabajo de orfebrería tras una legislatura en la que el Equipo de Gobierno saltó en pedazos desde el principio y en el que hay trozos que a partir del 26 de mayo se encerrarán en casa a dormir el sueño de los justos. 

 

Será curioso comprobar si Lacalle vuelve a hacer un alarde de solera para llamar a filas, por ejemplo, a concejales como Jorge Berzosa, un hombre que con el tema del Plan de Movilidad ha tomado la decisión de hacer caso omiso a aquella frase de Groucho Marx: "Es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente". Pero esa será otra historia.

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