La banda de los endoscopios se ceba con Sacyl y desvalija los hospitales de Burgos, Salamanca, Palencia y Valladolid

Un endoscopio.

Burgos sufrió el primer robo y después le tocó a Salamanca y Palencia: esta semana ha sido en Valladolid. Se han llevado 67 aparatos valorados en 1,3 millones de euros.

Los ladrones de endoscopios golpean de nuevo. Tras desvalijar el Hospital de Salamanca en el año 2017 y actuar en el de Palencia en 2018, este lunes han actuado en el Hospital Río Hortega y se han llevado doce aparatos. En total, entre los 11 de Burgos, los 17 de Salamanca, los 27 de Palencia y los 12 de Valladolid suman 67 aparatos valorados en total en unos 1,3 millones de euros. Los aparatos tienen salida en el mercado negro de otros continentes donde se venden por mucho menos de su precio.

 

El último robo se ha producido este lunes en el hospital vallisoletano y todo apunta a una banda especializada en el robo de estos caros aparatos. Las cámaras de seguridad han captado a tres individuos de rasgos latinos, comunicados entre ellos con 'pinganillos' y a plena luz del día del pasado lunes; la sustracción se realizó hacia las doce del mediodía, a la habitual hora del café, y aprovechando la gran circulación de pacientes, acompañantes, profesionales, comerciales... que circulan por dicho espacio. El método es depurado y profesional: mientras uno vigila el pasillo y otro la sala, el tercero sustrae los aparatos que son fácilmente disimulables en mochilas.

 

No es el primer robo de este tipo en los hospitales de Castilla y León. En mayo de 2015, el personal del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Burgos descubrió que habían robado once endoscopios, ocho de ellos para practicar colonoscopias y otros tres para realizar gastroscopias, todos ellos valorados en unos 350.000 euros.

 

En octubre de 2017, la banda actuó en el Hospital Clínico de Salamanca. La Unidad de Endoscopias sufrió el robo de un total de 17 aparatos, escogidos entre los más modernos y especializados con los que contaba la unidad. Las primeras pesquisas apuntaban a una banda especializada, debido al conocimiento de los tubos para robar los más nuevos. Su valor rondaba los 300.000 euros.

 

En enero de 2018 le tocó al Hospital de Palencia donde se llevaron 27 aparatos. El robo obligó a suspender consultas y derivar pacientes a otros hospitales. Los autores entraron en las dependencias donde se guardan los aparatos y forzaron los armarios para llevárselos. Estaban valorados en unos 400.000 euros.