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Leon

El horizonte incierto de Pilar del Olmo

Publicado el 11.01.2019

El Partido Popular de Valladolid ya tiene candidata. Básicamente tiene la candidata que quería Juan Vicente Herrera y que encajaba perfectamente con las preferencias del presidente provincial, Jesús Julio Carnero. Entre otras cosas, porque despejaba cualquier tentación no deseada de situarle a él al frente de la lista vallisoletana que tiene la responsabilidad y el objetivo de recuperar la Alcaldía perdida.

 

No es baladí la influencia del presidente de la Junta de Castilla y León. Ya hemos comprobado que a Pablo Casado no le ha temblado el pulso a la hora de cambiar propuestas de candidaturas provinciales, como han sido los casos de Ávila o Segovia. En la dirección nacional había muchas dudas sobre la idoneidad de Pilar del Olmo como apuesta principal, pero el presidente nacional del PP no ha querido quebrantar la recomendación de Herrera, con quien siempre ha tenido muy buena sintonía.

 

A partir de ahora empieza el ciclo de la todavía consejera del Gobierno autonómico. Al menos debería comenzar para dar sentido a su candidatura. Pero, sorprendentemente, Pilar del Olmo sigue desaparecida a efectos vallisoletanos y las noticias que le vinculan con Valladolid solo hablan de la petición de dimisión que llega desde diferentes opciones de la oposición. 

 

En el Partido Popular de Valladolid hablan de una presencia progresiva en los circulos más locales hasta llegar al umbral de finales de marzo o principios de abril para, al fin, poner a Del Olmo al frente de su cartel electoral y trabajar en una precampaña y la posterior campaña electoral. El planteamiento, si finalmente es así, no deja de ser un tanto peculiar.

 

Pilar del Olmo tiene que vencer a adversarios políticos que hoy están gobernando en la ciudad y, por tanto, gozan de una visibilidad mucho mayor de cara al electorado que la de una consejera con un perfil muy técnico. Si Pilar del Olmo quiere tener opciones de gobernar necesita pisar la calle ya, y no en abril. Mientras, sus rivales siguen frotándose las manos asistiendo atónitos a una estrategia que nadie entiende y que parece impropia de un partido con aspiraciones de ganador.

 

 

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