El cura "depredador sexual", expulsado de Miami, dio clases en el Rufino Blanco y vivía con menores

Según revela el diario El País, el cura que atendió varias parroquias en Salamanca, fue también profesor del Rufino Blanco y en el colegio Campo Charro.

Las investigaciones sobre los escándalos sexuales de la Iglesia siguen su curso y los escándalos se multiplican. En este caso, el diario El País ha desvelado nuevas informaciones sobre Francisco Carreras, el cura "depredador sexual" que fue expulsado de Miami por abusos sexuales. De ellas se desprende que, además de haber dado clases en el colegio Campo Charro y el Rufino Blanco de la capital salmantina, vivió con varios menores.

 

Según la información del diario El País, varios antuguos alumnos y un ex profesor han confirmado que dio clases ene stos centros y no solo en el Lorenzo Milani. Así, Carreras estuvo primero en el colegio Campo Charro, confirma un exprofesor del Rufino Blanco: "Allí tuvo problemas, creo que le echaron, y luego pasó a este colegio", señala la noticia del diario El País.

 

 Cinco alumnos suyos en este centro recuerdan sus extrañas y controvertidas clases, cuando tenían entre 10 y 14 años. “Nos hablaba de temas que no eran en absoluto para niños. Sexo, masturbación, homosexualidad, y sobre todo estaba obsesionado con los exorcismos, nos ponía vídeos de exorcismos y de películas de terror, del lado oscuro”, dice una alumna que lo tuvo de profesor de 1994 a 1997, de sexto a octavo de EGB.

 

INVITABA A LOS ALUMNOS A SU CASA

 

"Hacíamos trabajos con piedra de Villamayor, una variedad de Salamanca, y un día nos dijo que si queríamos podíamos ir el fin de semana a su casa a hacer talleres”, señala una de sus ex alumnas. Es una práctica que coincide con su modus operandi en las denuncias de abusos en Estados Unidos y en municipios de Salamanca. “Aunque éramos unos niños nos sorprendió mucho, era un tío muy raro, pero nos lo tomamos como una aventura, y un día cuatro decidimos presentarnos allí por sorpresa, a ver qué pasaba. Nos abrió la puerta un chico, y vimos varios más pasando por detrás. Preguntamos por don Paco y apareció él, muy incómodo de que estuviéramos allí de repente, nos dijo que no podía atendernos y que lo organizaríamos para otro día. Nunca volvimos, y ahora me alegro. Solo espero que nunca le pasara nada a ningún compañero", relata una antigua alumna al diario El País.

 

Lo cierto es que Francisco Carreras vivía con menores. Dos vecinas de ese edificio, en la calle Pinzones, confirman que residió allí casi una década, en los noventa. “Vivía con dos chicos, sí, adolescentes, la verdad es que nunca nos preguntamos mucho, pensamos que se los habían dejado a su cargo o eran adoptados o algo así”, relata. Pero es que era el propio Carreras el que contaba en clase que vivía con menores. 

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