El bombo del PP se mueve entre la incertidumbre

Este proceso electoral tiene diferentes incógnitas y el PP sabe que debe trabajar a fondo para resolverlas de una manera más eficaz. Asumiendo el adiós a las mayorías, no tiene garantizada la gobernabilidad de la Comunidad y debe trabajar sobre diferentes frentes.

Es la primera lista de la nueva era. Con Herrera apartado de la dirección del partido, el PP remueve su particular bombo para anunciar sus cabezas de lista a las principales alcaldías de Castilla y León. Estratégicamente, quien haya sido no ha podido elegir peor día. Salvo que esto tenga una doble intención de pasar lo más desapercibido posible, ubicar este tipo de anuncios coincidiendo con el sorteo de Navidad de la Lotería Nacional es de una torpeza sublime y aparenta una intención de dar muy poquita relevancia a sus candidaturas en contraste con lo que ya han hecho y exhibido otros partidos.

 

Para Pablo Casado también es el comienzo de un reto personal. Palentino, diputado por Ávila, el presidente del Partido Popular ha tenido que tragarse en estos meses muchas cuestiones relacionadas con el pasado. Las elecciones de Andalucía y sus resultados, con el PP acariciando una presidencia inesperada, también han tenido una feroz influencia en manejar la maquinaria de una manera más reflexiva y reposada.

 

El Partido Popular de Castilla y León afronta un proceso complicado. Su presidente, Alfonso Fernández Mañueco, necesita incidir en su campaña de conocimiento para que su candidatura tenga calado más allá de su Salamanca natal. Esa, al menos, es la intención que ha supuesto su dimisión como alcalde salmantino para comenzar un recorrido por toda la geografía regional que verdadera le aporte una visualización de la que ahora carece.

 

Este proceso electoral tiene diferentes incógnitas y el PP sabe que debe trabajar a fondo para resolverlas de una manera más eficaz. Asumiendo el adiós a las mayorías, no tiene garantizada la gobernabilidad de la Comunidad y debe trabajar sobre diferentes frentes. La cuestión esencial es saber cómo será el mapa de poder y las diferentes opciones que tiene en las respectivas capitales de provincia. En algunos puntos su favoritismo parece claro, pero en otros flaquea de manera importante con candidaturas con más bien poco sentido político y mucha orientación hacia el amiguismo complaciente de cuadrar un puzzle y evitar abrir una corriente de debate interno en el partido algo que, por cierto, resultaría muy enriquecedor.

 

Sólo tres de los nueve candidatos del PP a las capitales de provincia de Castilla y León repiten candidatura de cara a las próximas elecciones Municipales que se celebrarán el 26 de mayo de 2019, se trata de Javier Lacalle, Alfonso Polanco y Antonio Silván que optan como cabezas de lista por Burgos, Palencia y León. El PP renueva de este modo a seis de sus candidatos con Sonsoles Sánchez-Reyes para Ávila; Carlos García Carbayo en Salamanca; Pablo Pérez Coronado en Segovia; Yolanda De Gregorio en Soria; Pilar del Olmo en Valladolid y Mayte Martín en Zamora.

 

Esto es lo que hay en un partido que ha venido manteniendo una indiscutible hegemonía en la política regional pero que ahora necesita conjugar diferentes factores. Y no solo las futuras alianzas. VOX ha irrumpido con fuerza recogiendo a buena parte de los enfadados del PP. Y precisamente, enfadados, el Partido Popular tiene muchos en Castilla y León.