¿Cómo puede afectar psicológicamente un segundo confinamiento? Tres profesionales de Castilla y León responden

La calle Santiago de Valladolid. JUAN POSTIGO

Rubén Mosquera, de Palencia y Valladolid, Pedro de la Torre, de Valladolid, y Antolín Yagüe, de Segovia, explican cómo responderíamos a un nuevo encierro

En la mente de muchas personas, actualmente, ya parpadea la palabra ‘confinamiento'; encerrados en casa por segunda vez. Pero la pregunta es, ¿estaríamos preparados mentalmente para un nuevo encierro? ¿Cómo podría afectar a nuestra salud psicológicamente hablando? ¿Cómo pueden los padres comunicárselo a los niños? ¿Lo llevan peor los jóvenes o los ancianos? Buscamos respuestas a todas estas preguntas de la mano de tres psicólogos.

 

Rubén Mosquera, psicólogo y terapeuta de conducta en Palencia y Valladolid, asegura que “el ser humano es flexible y adaptable, pudiendo afrontar estas nuevas situaciones”. Sin embargo, el profesional insiste en dos grupos diferentes de personas, en virtud de uno y otro se podría llevar el encierro mejor o peor, “están las personas con recursos y otro grupo que los tiene pero no sabe percibirlos”.

 

Para Mosquera esto se trata de la “percepción y resiliencia” de cada uno. Pero hay que tener cuidado cuando se habla de percepción, dado que el profesional asegura que actualmente, con la nueva normalidad, muchas personas están llevando a cabo lo que él llama “percepción auto-cumplida”.

 

Esto consiste, según Mosquera, en intentar adelantar los acontecimientos, es decir, la mayoría piensa que habrá un segundo confinamiento, entonces ahora ese grupo de personas “se está permitiendo saltarse las normas, tienden a cambiar su rutina, del verano del año anterior, para provocar la situación con aglomeraciones en playas y bares nocturnos, entre otros tantos”.

 

Esta situación causaría que en vez de encerrarnos, por ejemplo, el día 1 de octubre, se haga en septiembre. También hay otro caso parecido que se da sobre todo en los jóvenes. Aquellos que se han visto privados durante el confinamiento de muchas cosas y ahora deciden hacer todo aquello que quieren, esté bien o mal, multiplicando las acciones que hacían el año pasado.

 

El pensamiento de este tipo de personas es tal que así: “¿Me vas a volver a encerrar? Pues entonces ahora aprovecho a hacer todo lo que pueda antes de que haya otro confinamiento”.

 

No obstante, como dice Pedro de la Torre, psicólogo en Valladolid, “saldremos de esta, ha habido más situaciones en las que hubo que encerrarse, como cuando estábamos en guerra”. El profesional también recuerda el fuerte cambio social que hubo con la peste negra, “antes de esa pandemia nadie tenía la costumbre de asearse diariamente y a partir de ella la limpieza se convirtió en algo rutinario”. Tras esto, de la Torre se pregunta si con la mascarilla pasará igual y se convertirá en un cambio social con uso permanente por parte de todos.

 

¿Y LOS NIÑOS?

Según coinciden los tres psicólogos, los niños no tienen problema porque se adaptan mucho más fácil a nuevas situaciones que los adultos. Todo dependerá de cómo los padres les transmitan esta nueva situación y de cómo se comporten con ellos durante el encierro. Si los adultos traspasan la frustración, el miedo y la negatividad a los niños, entonces será muy complicado para ellos. Pero si los adultos aguantan, los niños lo llevarán mejor.

 

Mosquera insiste, “hay que buscar el momento adecuado y en un sitio donde el niño esté tranquilo para comunicarle con toda la positividad del mundo, que tendrán que estar encerrados una temporada más”. Además, Antolin Yagüe, experto en neuropsicología en Segovia, da mucha importancia a la conciencia infantil porque “si a un niño se le dice que el abuelito puede ponerse enfermo o incluso llegar a morir, el niño será capaz de no protestar”.

 

MENTALIDAD EN LOS EMPRESARIOS Y HOSTELEROS

En este punto, se muestran distintas opiniones entre Yagüe y Mosquera. El segoviano opina que “un nuevo confinamiento para los hosteleros desde el plano emocional recaerá en angustia, estrés, desespero” porque la persona se manejaría en la incertidumbre de “no saber si podría volver a abrir su negocio o cerrar para siempre, pensamiento que puede llevarle a una alteración mental con secuelas y afectarle a su rendimiento diurno y descanso nocturno”.

 

Sin embargo, Mosquera no opina lo mismo y es que él asegura que ellos ya tienen la experiencia del primer confinamiento y entonces ya sabrían las ayudas con las que pueden contar por parte del Gobierno, como él dice “ya tenemos la previsión de antes”.

 

No obstante, el pensamiento de la previsión no quita para que el profesional Mosquera también piense que ante un segundo cierre del local, el dueño pueda tener incertidumbre, inseguridad y ansiedad que pueden recaer en una posterior depresión, pero como él dice: “Hay que mandar un mensaje de calma, las vacunas avanzan y tenemos más información que al principio y eso, es muy positivo”.

 

Sin embargo, de la Torre señala que “no se puede generalizar porque habrá gente que se motive y otras personas que se hundan. Los que se espabilen saldrán adelante mientras que los demás no”. Como asegura este profesional, “vamos en contra de la evolución, nos empeñamos en cuidar  a los débiles y en los animales no pasa esto porque ellos mueren primero y quedan los más fuertes”.

 

SECUELAS PSICOLÓGICAS TRAS EL ENCIERRO

En la nueva normalidad, a todos los psicólogos les han llegado pacientes nuevos, personas que antes no habían tenido ningún problema, pero que a partir del confinamiento empezaron a presentarlos. Mosquera ha recibido a personas con ansiedad que han evolucionado en atracones de comida o ingestas inusuales en la noche. También, a otros pacientes anteriores, que mostraban tristeza o puntos de estrés y que con el encierro se han convertido en miedos muy grandes e, incluso, rabia.

 

Sin embargo, los pacientes más comunes con la pandemia han sido los que presentan un trastorno obsesivo compulsivo con la limpieza. Por ejemplo, los que antes eran hipocondriacos ahora presentan un TOC, “intentan tenerlo todo controlado pero no pueden” y según Rubén Mosquera, se han multiplicado los casos.

 

En definitiva, el confinamiento, en cualquier ámbito, ha dejado secuelas para todos, nadie se libra. Los niños explicándoles bien la situación podrán adaptarse a ella perfectamente, mientras que los jóvenes lo llevarán peor por las restricciones y los ancianos, aún en su soledad, se nutrirán de recuerdos y vagarán por los pensamientos más alegres que aún perviven en su memoria.

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Comentarios

Cell 26/07/2020 20:49 #2
Cualquiera diría que lo de ahora es normal. En mi entorno, salimos a trabajar, a comprar y a lo imprescindible, ni fiestas, ni cenas, ni tapas. Y muy preocupados por nuestros mayores. Muchos creen que esto no les afecta a ellos, hacen vida normal y en octubre al psicólogo., pobres. Más consciencia y empatía AHORA
Rosa 26/07/2020 15:46 #1
Teniendo en cuenta que no nos hemos recuperado psicológicamente del primero, si volvemos a estar encerrados y anocheciendo a las 6 de la tarde, no hace falta ser psicólogo para saber cómo nos vamos a sentir

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