Antonio Banderas habla así de su matrimonio con Melanie Griffith

Antonio Banderas y Melanie Griffith

Antonio Banderas se ha convertido en el protagonista de la portada del nuevo número de Vanity Fair.

Antonio Banderas se ha convertido en el protagonista de la portada del nuevo número de Vanity Fair. El español mira con ilusión a la próxima temporada de premios después de los éxitos que ha tenido Dolor y Gloria, película en la que da vida al alter ego de Pedro Almodóvar.

 

Sin pretensiones de recibir un Oscar o un Goya, Banderas deja claro en la revista que "no pienso que me lo vayan a dar, porque ese tipo de cosas son la madre de todas las frustraciones. De repente, sale otro candidato mejor y te quedas con cara de tonto. Yo voy a ir a la ceremonia [de los Goya], en principio como invitado; no estoy ni nominado todavía".

 

En lo referente a las acusaciones de Plácido Domingo, Antonio se muestra tajante: "La presunción de inocencia fue un derecho que se ganó mi generación _entre otras_ en este país a base de pegarnos en las calles en los setenta. No puedo señalar a alguien sin saber las circunstancias de por qué se producen esas denuncias. Qué es lo que hay detrás. Debemos tener mucho cuidado. Si no, es muy fácil convertirse en lo que uno critica. Estamos a un paso de eso".

 

Más allá, en el plano personal, el malagueño solo tiene buenas palabras para el novio de su hija Stella del Carmen, Eli Meyer: "A su padre, Ronald Meyer, lo conocí cuando era miembro fundador y agente de CAA (Creative Artists Agency), antes de ser vicepresidente de NBCUniversal. Eli es un chico encantador y ya le he dado el 'sí, quiero".

 

Y en lo referente a su actual relación con Nicole Kimpel tiene claro que no hubiese sido posible en otra época, cuando lo que buscaba era la pasión que le ponía Melanie Griffith a la vida: "Lo mejor que me puede pasar en este caso es que es totalmente diferente a mí. No tenemos nada que ver. Es una mujer muy discreta, muy tranquila, muy germánica, muy racional y no se altera por casi nada. Me complementa, porque yo soy pura intuición y ahora mismo yo necesitaba de una persona que supiera entender la vorágine en la que me muevo, que la aceptara y que me ayudase (...) Creo que no habríamos enganchado tan bien en otra época de mi vida en la que la efervescencia de Melanie era intoxicante. Me atraía muchísimo todo ese mundo. Melanie es una especie de champán de burbujas, una estrella que sabe comportarse. Ella era muy divertida en un momento determinado en que jugamos y lo pasamos muy bien. En el cómputo total, no he enterrado esos 20 años, que fueron maravillosos. Cada vez que nos vemos sacamos los álbumes de fotos y nos reímos. La culpa [de la ruptura] no fue de nadie y no lo consideramos un fracaso. Simplemente, llegó un momento en que se agotó el motor que nos movía. Melanie será absolutamente importante hasta el día que me muera. En presente absoluto. Si toca el cuerno porque me necesita, allí estaré; y lo mismo ella, lo que tarde el avión. Nos adoramos".

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