Nevenka vuelve a Ponferrada 25 años después y convierte su regreso en un símbolo de reparación

Reaparece en su ciudad natal para reivindicar la memoria, el feminismo y el camino recorrido frente a la violencia machista

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Nevenka vuelve a Ponferrada 25 años después y convierte su regreso en un símbolo de reparación
Nevenka (Ical)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

Veinticinco años después de la denuncia que cambió para siempre su vida y abrió un camino inédito en España contra el acoso sexual en el ámbito político, Nevenka Fernández ha regresado este sábado a Ponferrada. Lo ha hecho arropada por cientos de personas que la recibieron con una larga ovación en el auditorio de La Térmica Cultural, en un acto cargado de simbolismo, memoria y reparación.

La exconcejala participó en la jornada 'Justicia, voces y memoria: de la violencia sistémica a la reparación', organizada por la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), en la que ofreció su primera intervención pública en la ciudad desde que abandonó España tras el proceso judicial que culminó con la condena del entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por acoso sexual.

Visiblemente emocionada, Fernández reconoció sentirse "nerviosa, pero muy contenta" por regresar acompañada de amigos y personas que la apoyaron en uno de los episodios más difíciles de su vida.

Durante su intervención explicó que tardó años en comprender la dimensión de lo que había vivido. "Tardé mucho en darme cuenta de que lo que me había ocurrido era algo más grande que yo", afirmó. Según explicó, durante mucho tiempo creyó que su historia era únicamente la de una mujer acosada en su trabajo, hasta que movimientos como #MeToo o acontecimientos como el caso de La Manada le hicieron entender que su experiencia representaba también la de miles de mujeres.

"Sentí que aquel 'No es no' también iba dirigido a Nevenka. Fue entonces cuando entendí que mi historia era también la historia de muchas otras mujeres", reflexionó.

Un cambio social, aunque todavía insuficiente

La exconcejala reconoció que en estos 25 años España ha experimentado una profunda transformación en la forma de afrontar la violencia machista, aunque advirtió de que todavía quedan importantes retos.

"He visto un cambio gigantesco, pero eso no significa que no tengamos que seguir peleando", señaló, antes de recordar que aún existen discursos negacionistas y muchas mujeres siguen encontrando dificultades para denunciar.

Fernández defendió un feminismo entendido como un proyecto de convivencia y justicia social. "No es una cuestión de hombres y mujeres, sino de corazones sanos", aseguró. También recordó que romper el silencio continúa siendo uno de los mayores obstáculos para las víctimas. "Es difícil atreverse a hablar cuando toda la vida te han enseñado que es mejor callar y no meterte en líos", afirmó.

El respaldo institucional y el reconocimiento público

La jornada contó también con la participación de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, quien definió a Nevenka como "un referente" en la lucha contra la violencia machista.

La ministra destacó que su denuncia ayudó a identificar una violencia que hace un cuarto de siglo era mucho más difícil de reconocer socialmente y calificó el acto como un ejercicio de "justicia, memoria y reparación".

Aagesen también puso en valor la recuperación del mural dedicado a Fernández en Ponferrada, al considerar que ocupar el espacio público con su figura supone una forma de reparar el daño sufrido.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Charo Velasco, entonces portavoz socialista en el Ayuntamiento y una de las escasas representantes políticas que respaldó públicamente a Nevenka cuando decidió denunciar.

Velasco recordó el clima de miedo que rodeó el caso y cómo buena parte de la sociedad berciana se posicionó entonces junto al alcalde condenado o prefirió guardar silencio. "Nevenka sufrió, tuvo que marcharse, pero nunca perdió su dignidad", afirmó.

La exdirigente socialista celebró especialmente que, 25 años después, Fernández haya podido regresar para reivindicar su vínculo con la ciudad. "Es importante que puedas venir aquí y decir: esta es mi ciudad, quiero estar aquí con mis amigos y con mi familia", señaló.

Una denuncia que marcó un antes y un después

La historia de Nevenka Fernández ocupa ya un lugar destacado en la lucha por los derechos de las mujeres en España. En marzo de 2001 anunció públicamente su dimisión como concejala del Partido Popular y presentó una querella por acoso sexual contra el entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez.

Tras un largo proceso judicial, el regidor fue condenado por acoso sexual en 2002 y presentó su dimisión. Sin embargo, la fuerte presión social y el apoyo mayoritario que recibió entonces el alcalde llevaron a Fernández a abandonar Ponferrada y comenzar una nueva vida fuera de España. Con el paso del tiempo, su caso se ha convertido en un referente del movimiento feminista y de la lucha contra la violencia machista. Su historia ha inspirado libros, documentales y producciones audiovisuales, además de recibir numerosos reconocimientos institucionales.

Un cuarto de siglo después, su regreso a Ponferrada supone mucho más que una vuelta a casa. Representa el reconocimiento público a una mujer que, cuando casi nadie hablaba de acoso sexual en la política, decidió romper el silencio y cambió para siempre la forma en la que la sociedad española mira a las víctimas.

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