El visto bueno de los países de la UE es solo un paso más en un proceso que incluye su ratificación en el Parlamento Europeo
El largo camino para ratificar el pacto con Mercosur tras su firma: ¿qué queda por hacer?
El visto bueno de los países de la UE es solo un paso más en un proceso que incluye su ratificación en el Parlamento Europeo
El visto bueno de los países de la Unión Europea para firmar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur no supone el final del camino para este histórico pacto, que aún podría enfrentar sendos frenazos ante la justicia europea y en su proceso de ratificación en el Parlamento Europeo durante 2026.
El voto favorable de una mayoría cualificada de los países de la Unión Europea este viernes despeja el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pueda viajar la próxima semana a Asunción (Paraguay) para firmar el pacto con sus socios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, publica EFE.
El voto en contra de Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, junto a la abstención de Bélgica, no fue suficiente para contrarrestar el apoyo de otros grandes países de la UE, como España, Alemania e Italia -que se ha pasado al 'sí' en los últimos días-, que lograron sacar adelante el voto con una mayoría de países que representa a un 68,7 % de la población europea (el mínimo era un 65 %).
La firma en Asunción da pie, no obstante, a un complicado camino hasta la ratificación completa del acuerdo, que depende del Parlamento Europeo (para los capítulos puramente comerciales) y de los parlamentos nacionales de los países de ambos bloques.
Problemas en el Parlamento
La Eurocámara no puede retocar el pacto, sólo escrutarlo y posteriormente aprobarlo o rechazarlo en su totalidad; primero lo harán sus comisiones de Comercio Internacional y de Asuntos Exteriores y, después, tendrá que votarlo el pleno en su conjunto. Aún no está claro si una mayoría de sus 719 eurodiputados le dará su apoyo.
"El Parlamento Europeo está hoy verdaderamente dividido. Se va a decidir por diez o quince votos de más de 700 diputados. Hay que ser muy prudente a la hora de afirmar que el Mercosur será ratificado con certeza", predijo el eurodiputado liberal francés Pascal Canfin en una entrevista.
Es probable que los grupos no voten de manera homogénea, como suele suceder en los votos en la Eurocámara, sino que tenga más peso el país de origen de cada diputado que su afiliación parlamentaria.
Por ejemplo, la potente delegación polaca del Partido Popular Europeo seguirá probablemente la postura de su gobierno y votará en contra, según fuentes parlamentarias, aunque los populares europeos se vayan a pronunciar mayoritariamente a favor de la ratificación.
Este es el caso también de los diputados franceses repartidos por los distintos grupos políticos, más de 80 en total, y previsiblemente también de algunos belgas e irlandeses.
Por otro lado, prosigue EFE, algunos grupos se han pronunciado íntegramente en contra: es el caso de los Patriotas por Europa, en el que el partido de la francesa Marine Le Pen es el miembro más numeroso con diferencia, así como de los Verdes y la Izquierda.
Posible dictamen de la justicia europea
Incluso antes de llegar a ese voto definitivo, el Parlamento Europeo podría congelar la ratificación del pacto hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determine si es compatible con los tratados europeos.
Un grupo de 145 eurodiputados sumaron sus firmas ya a finales de 2025 a un texto que cuestionaba la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos nacionales.
Aunque el primer intento de llevarlo a voto en pleno fracasó en noviembre, fuentes cercanas a la iniciativa señalan a EFE que trabajan para incluirlo en la agenda del pleno de enero, donde se votaría por mayoría simple.
Si el Parlamento aprueba la propuesta de solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE, la ratificación se aplazará hasta que la corte europea haya emitido su opinión.
Largo periplo por los parlamentos nacionales
Por último, las partes del pacto que van más allá de lo puramente comercial tendrán que ser ratificadas por los parlamentos de cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea, un proceso que puede demorarse años.
Los países reacios que se han quedado en minoría en el Consejo pueden así ejercer el veto desde sus Parlamentos nacionales, si bien el pacto se aplicará ya de manera provisional aunque no todos los países hayan completado ese paso.
El Parlamento austríaco, entre otros, se ha pronunciado en contra del acuerdo y obligó a su Gobierno a vetarlo en el Consejo de la Unión Europea. Lo mismo hizo el Parlamento de Países Bajos en 2024, aunque desde entonces el Gobierno neerlandés ha cambiado de postura y ahora es defensor del acuerdo.
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