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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Consejos básicos para ser un mal compañero

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El post de Raúl García en Tribuna.

Después del éxito y la gran respuesta que obtuvo el artículo titulado «Consejos básicos para ser un mal jefe» publicado hace tres semanas, he decidido escribir su complementario. Este artículo va especialmente dirigido a aquellos que están decididos a ser malos compañeros, pero andan un poco perdidos y despistados sobre qué hacer exactamente para conseguirlo. Ya te aviso desde este momento que es un camino arduo, sinuoso y trufado de absurdas tentaciones de portarse bien con los compañeros. Pero no dudes, mantente firme y persevera en el esfuerzo, al final obtendrás tu recompensa.

 

Tal y como comenté en el artículo referente a ser un mal jefe, hay que ser muy bueno para ser realmente malo. Quizá al leer estas maldades que voy a escribir te veas reflejado en ellas, sin embargo lo más seguro es que cumplas solamente con parte de ellas. Si es así, vas bien encaminado a ser un compañero terrible, seguro que eres un gran dolor de cabeza para muchos de tus compañeros, pero si no cumples con el «menú completo» llegarás a ser simplemente una persona a quien muchos de sus compañeros de trabajo odia muchos días, pero no ese al que todos los compañeros odian todos los días. ¿Eso está bien? Sí. ¿Pero es suficiente para ti? Piénsalo. Ahí lo dejo.

 

Tres son las claves que te voy a dar. Es posible que te parezcan pocas, pero verás que tienen derivadas interesantes que tú mismo puedes explorar.

 

Lo primero es trabajar la actitud. Con la actitud adecuada tienes mucho camino recorrido hacia la maldad. La actitud se crea mediante los pensamientos y las valoraciones que hacemos con respecto a lo que nos rodea, en este caso tus compañeros de trabajo. Entrénate en tus días libres y en los ratos del café en elaborar pensamientos negativos y escríbelos para repetirlos mentalmente sin descanso durante las horas de trabajo. Desarrolla tus propios pensamientos utilizando tus propias palabras y expresiones. Yo te dejo aquí ideas globales para que tú las pulas y saques brillo. Ahí van: es fundamental que creas que el trabajo del resto de las personas de la organización es más fácil, lleva menos tiempo y conlleva menos problemas que el tuyo. Conseguirás puntos extra si te convences de que tú les estás haciendo parte de su trabajo todos los días. Si además quieres ir más allá el pensamiento premium es: «todos dedican gran parte de su jornada simplemente a fastidiarme». No importa que no tengas evidencias o pruebas de que estos pensamientos sean verdad. Si te los repites suficientes veces terminarás admitiendo como real cualquier pensamiento que tengas.

 

Lo segundo que tienes que conseguir para lograr ser el mejor mal compañero es utilizar los medios que tienes a tu alcance para cizañar todo lo que puedas. Sí, efectivamente podrías utilizar muchos medios, pero sabes que de todos los posibles, el mejor para esparcir el mal es el email: es gratis, es indiscriminado y es casi instantáneo ¡Qué más se puede pedir! Dejo a tu maquiavélica mente elaborar métodos creativos del uso perverso del email. Yo comparto contigo algunas de las acciones más simples, pero también más efectivas. Empecemos por lo más básico: cada vez que escribas un email, mete en copia al máximo de personas que puedas. Si tienes una libreta de contactos para poder ir seleccionando a los destinatarios lo más recomendable es hacerlo de manera totalmente aleatoria. Si el método aleatorio te parece demasiado burdo y lo que quieres es afinar, pon en copia a todos los jefes de la persona a la que diriges el email e incluye alguna frase en el mensaje que dé a entender que no es el primer email que envías a esa persona a raíz de ese tema, como por ejemplo: «como ya te he comentado varias veces desde hace tiempo…» o «veo que estas ignorando mis mensajes así que te vuelvo a enviar este email rogándote que me contestes a la máxima brevedad…». Puede ser que estas frases ejemplo te resulten difíciles de elaborar por ti mismo, no te des por vencido, con entrenamiento todo se consigue. Por último, es muy importante que imprimas todos los emails que escribes, el objetivo es poder restregárselos por la cara a los compañeros cuando en alguna reunión delante de algún jefe duden de que tú les enviaras algo. Todo tiempo dedicado a su clasificación será tiempo bien invertido ya que el fin es verles rojos de ira y derrotados por ti delante del jefe.

 

El último consejo trata de la imagen que das a los demás. Puedes pensar que lo más malo que puedes hacer al respecto es que los demás te vean como un mal compañero (un compañero tóxico, como dicen ahora los gurús). Error. Lo más malo que puedes hacer es dar la imagen de ser un absoluto prepotente: lo sabes todo, el resto del mundo está equivocado y sabes cosas que jamás los demás entenderían y por eso jamás lo dirás. Para conseguir esto no has de realizar acciones pomposas, sino actuar como el agua erosionando la piedra. Sé agua my friend. El truco está en comportamientos puntuales muy repetidos. La situación más propicia para esto son las reuniones, el motivo es que proyectarás tu imagen prepotente a varias personas a la vez (más eficaz) y podrás quedar por encima de varias personas a la vez (más efectivo). Sólo dos ejemplos para que veas el proceder, ambas en situación de reunión. Ejemplo 1: cuando alguien afirme algo, levanta las cejas, cierra levemente los ojos, tuerce la boca y niega con la cabeza. Si te cuesta visualizar esos movimientos faciales piensa: «no tiene ni puta idea» y déjate llevar. Ejemplo 2: cuando alguien afirme que algo que ha salido mal, que ha ocurrido un problema o algo similar. La frase que tienes que decir suficientemente alto para que todo el mundo te oiga, pero dando la impresión de que lo has dicho para ti mismo (y así nadie te pregunte) es: «Si ya lo sabía yo».

 

No quiero alargarme más en el artículo de hoy. Si tienes dudas sobre la efectividad y la eficacia de alguna acción que quieres emprender para conseguir ser el mejor mal compañero, escríbeme y te daré mi modesta opinión. Muchos empiezan el camino del mal, pero sólo los más perseverantes y creativos llegan al final. Mucha suerte.

 

Gracias por leer.

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