Arepas, papeles y cómo modificar lo que ya no se renueva: así fue nuestro primer evento en vivo
Desde La Tertulia Venezolana en Salamanca hablamos de la modificación de las residencias por razones humanitarias.
Hay un rincón en Salamanca que huele a arepa recién hecha. Se llama La Tertulia Venezolana. Lo lleva Santiago con su familia. Ahí se sirven patacones, maltas, juguitos y nostalgia en porciones generosas. Van venezolanos, españoles, todos los ciudadanos del mundo son bienvenidos. Como a nuestros directos.
Porque desde mayo, cada jueves de seis a siete de la tarde, me pongo frente a la cámara en vivo y en directo desde @atlasextranjeria, el perfil de TikTok de Atlas Legal, mi despacho. Lo hago como lo que soy: abogada migrante. Sin guion, ni filtros, y con un esquema simple: la gente pregunta, yo respondo. Hablamos de extranjería, nacionalidad, papeles, miedos. Todo en vivo. Recientemente, he nombrado esos directos como este blog, porque son la misma cosa dicha de otra manera.
Y este jueves dimos el salto. Migración en Voz Alta salió de la pantalla para convertirse en un ciclo de eventos en vivo y en directo, y estrenamos el primero en la Tertulia Venezolana, en Salamanca.

Foto: Gretell y Santiago durante la charla realizada este jueves en La Tertulia Venezolana.
Muchas de las preguntas de este jueves apuntaban al mismo sitio: la modificación de las residencias por razones humanitarias de los venezolanos.
Desde la entrada en vigor del Nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo (PEMA) el pasado 12 de junio de 2026, España dejó de conceder y de renovar las residencias por razones humanitarias vinculadas a la protección internacional. Una figura desde 2018 sostuvo legalmente a la diáspora venezolana en este país y que de un día a otro dejó de existir. Sin nuevas concesiones. Sin renovaciones. Se acabó.
Piensen lo que eso significa. Una tarjeta que ya no se puede renovar es una cuenta atrás. Y detrás de cada tarjeta hay un trabajo, una escuela, un alquiler, una vida entera levantada con esfuerzo.
¿Y ahora qué?
Ahora, esto: modificar. No es una opción entre varias. Es el camino.
Ante la incertidumbre que este cambio generaba para tantas familias, el Gobierno tendió un puente para que nadie cayera al vacío. Primero, el Real Decreto 316/2026 que reformó el Reglamento de Extranjería, permitió el paso de la residencia humanitaria a una autorización ordinaria de residencia y trabajo. Después, el 17 de junio, se publicaron las Instrucciones SEM 1/2026, que flexibilizan los requisitos de las modificaciones para los beneficiarios de las residencias por razones humanitarias.
Lo esencial, para los adultos, cabe en pocas líneas.
No hace falta visado. No hay que salir de España. El trámite se hace desde aquí.
Basta haber cumplido el primer año de la autorización humanitaria. O al menos los diez meses de la primera tarjeta. Se exceptúan los requisitos laborales o de medios económicos del régimen habitual de modificaciones. Se verificará la identidad del solicitante con su pasaporte o cédula de identificación, la antigüedad de la residencia por razones humanitarias y el empadronamiento. Aunque siempre es recomendable en caso de estar trabajando aportar la vida laboral. Por otra parte, se comprobará de oficio que no haya antecedentes penales ni problemas de orden público, o deudas con seguridad y ni hacienda.
Además, la nueva autorización dura cuatro años. Cuatro. No uno como las tarjetas de residencias por razones humanitarias que había que renovar anualmente.
Un detalle más, y es el más importante: la solicitud debe presentarse dentro del plazo de los dos meses previos al vencimiento de la tarjeta y o dentro de los tres meses después de su vencimiento. Mientras se resuelve, la situación legal queda protegida. Nadie cae al limbo por esperar. Pero cuidado: como la renovación de las tarjetas de residencia por razones humanitarias ya no será posible, dejar pasar esa ventana temporal es quedarse fuera. Miren su tarjeta. Apunten la fecha. Muévanse a tiempo.
¿Qué pasa con los niños?
Las instrucciones pensaron también en los menores. Los niños nacidos en España, hijos de titulares de la residencia humanitaria, pueden pedir su autorización en cualquier momento. Sin plazos que corran en su contra.

Los que no nacieron aquí, los que cruzaron el charco de la mano de sus padres, también tienen su vía. Con la flexibilidad de no necesitan acreditar dos años de permanencia previa, ni los requisitos medios económicos o vivienda adecuada.
Traducido: las familias transitan juntas. Padres e hijos, hacia lo estable. Como debe ser.
De todo esto y más hablamos este jueves. Vi caras preocupadas que se iban del encuentro con esperanza. Escuchamos y leímos mensajes de personas que agradecían el alivio y tranquilidad que daba conocer estas posibilidades. Para eso sirve la información. Para eso sirve decir las cosas en voz alta.
Esto es solo el comienzo
Migración en Voz Alta nació hace casi tres años como este blog. Desde mayo es también un directo semanal. Y desde este jueves, un ciclo de eventos en vivo que quiere recorrer las provincias de España para brindar información y visibilidad a las personas migrantes.
En septiembre seguimos. Estén atentos.
Mientras tanto, nos vemos cada jueves, de seis a siete de la tarde, en los directos https://www.tiktok.com/@atlasextranjeria. Participen, compartan, pregunten, duden, cuenten.
Porque migrar no debería vivirse en silencio. Y este blog, los directos, los eventos y todo el trabajo que hacemos es nuestra manera de decirlo: en voz alta.
Fotos: Cortesía de Atlas Legal Abogados.

