Dieta Mediterránea: Efecto preventivo de Fragilidad
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Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Dieta Mediterránea: Efecto preventivo de Fragilidad

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Hallazgos científicos recientes están revelando que una buena adherencia a la Dieta Mediterránea es una buena estrategia para reducir el riesgo de sufrir Fragilidad, posibilitando un envejecimiento saludable, caracterizado por alcanzar altas cotas de salud, en su triple dimensión: física, mental y social.

Otro motivo que justifica la inclusión de este modelo dietético en la lista de bienes Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO, noviembre 2010). 

 

En el artículo del mes precedente, conceptuamos la Fragilidad y describimos los principales métodos de medición de este síndrome que aumenta notablemente la vulnerabilidad del ser humano, para, a continuación, analizar los principales artículos científicos que han revelado cómo la práctica regular de ejercicio físico exhibe un significativo efecto preventivo del citado Síndrome de Fragilidad. Ahora, en el actual contenido, vamos a ver qué puede aportar al respecto un modelo dietético saludable, como la Dieta Mediterránea.

 

Nutrición y Fragilidad

 

Una nutrición inadecuada incrementa sensiblemente el riesgo de Fragilidad, por lo que se antoja crucial aportar alimentos que satisfagan nuestras necesidades energéticas y suministren una cantidad suficiente de micronutrientes, a fin de facilitar un buen funcionamiento y una buena homeostasis, esto es, una equilibrada autorregulación que mantenga constante la composición y propiedades del medio interno. (1)

 

Aunque diversos estudios observacionales y experimentales han mostrado que las proteínas y ciertos micronutrientes, como las vitaminas y carotenoides, podrían contribuir a reducir el riesgo de Fragilidad, (2,3) resulta más efectivo beneficiarse de modelos dietéticos saludables, en los que una particular combinación de alimentos aporta variados y diversos macro y micronutrientes, que al interaccionar favorablemente entre ellos, consiguen un buen sinergismo por potenciación, verbigracia, la Dieta Mediterránea.

 

Vamos a analizar los principales estudios observacionales prospectivos que han revelado una asociación entre una mayor adherencia a este modelo dietético y un menor riesgo de Fragilidad.

 

¿A qué llamamos Dieta Mediterránea?

 

Pues se trata de una herencia cultural, basada en productos frescos, locales y de temporada, íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos de la cuenca mediterránea, donde impera una saludable sociabilidad, como bien refieren los responsables de la Fundación Dieta Mediterránea. (4)

 

Si nos centramos en los alimentos que la constituyen recordaré que lo más destacable es la abundancia de productos vegetales, como hortalizas, legumbres, arroz, verduras, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente fundamental de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas (las procedentes del ganado porcino, bovino, caprino y ovino), entre otros.

 

Prevención de Fragilidad por la Dieta Mediterránea: la fruta forma parte de la Dieta Mediterránea y de toda dieta saludable. Por ejemplo, los higos (Ficus carica) son muy ricos en fibra (3 gr./100 gr.), minerales (sobre todo, potasio, además de calcio, manganeso, hierro, calcio, fósforo), antioxidantes como vitaminas (K, B1, B5, B6), flavonoides…

 

Estudio pionero

 

En diciembre del 2012 se publicó en una de las revistas oficiales de la Asociación Americana de Nutrición (The Journal of Nutrition) el primer estudio prospectivo que hizo concebir esperanzas sobre el posible efecto preventivo de Fragilidad ejercido por la Dieta Mediterránea. (5)

 

Los autores, miembros de diversos centros universitarios y de investigación de Baltimore (Universidad Johns Hopkins, Instituto Nacional sobre Envejecimiento, Centro de Nutrición Humana) se valieron de una muestra de personas mayores (más de 65 años) procedente de la Toscana ( Invecchiare in Chianti study), cuyos 690 integrantes fueron evaluados durante 6 años de seguimiento, al cabo de los cuales observaron que una mayor adherencia al conjunto de alimentos que caracterizan una Dieta Mediterránea se asociaba con un menor riesgo de Fragilidad: un 70% de disminución ([OR = 0.30 (95% CI: 0.14, 0.66)] en los que obtenían una mayor puntuación (≥6 puntos) en un reconocido sistema de evaluación del grado de adherencia a esta dieta, el de Trichopoulou, (6) con respecto a los de menor puntuación (3 o menos puntos).

 

Estos investigadores, liderados por Sameera A. Talegawkar, consideraron que un paciente sufría Fragilidad si cumplía 2 o más criterios de 4 de los 5 descritos por Frey y colegas, (7) explicados en el artículo del mes anterior, que son como sigue: percepción de agotamiento; debilidad, evaluada mediante la fuerza de agarre o prensión digital con dinamómetro; enlentecimiento de la marcha; y bajo nivel de actividad física.

 

El único criterio de Frey que no incluyeron fue la pérdida de peso no intencionada superior a 4,5 kg o a un 5%, durante el año previo, lo que justificaron aduciendo que no resultaba operativa tal inclusión porque la asociación valorada fue la posiblemente existente entre una exposición dietética y la citada Fragilidad.

 

De entre los criterios citados, una buena adherencia a esta emblemática dieta se asoció, en este estudio, con una reducción del riesgo de aparición de dos criterios de Frey, enlentecimiento de la marcha y bajo nivel de actividad física: un 52% y un 38%, respectivamente.

 

Estudio prospectivo español

 

En el siguiente estudio prospectivo de relieve, publicado en diciembre del 2014 en una revista de prestigio (JAMDA), efectuado por miembros de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma (Madrid), tras seguir, durante 3,5 años, a 1815 personas de 60 o más años, se apreció también una asociación inversa entre la adherencia a una Dieta Mediterránea y el riesgo de Fragilidad. (8)

 

Consideraron que una persona desarrollaba el síndrome de Fragilidad cuando reunía tres de los cinco criterios de Frey, o sea, también incluyeron la pérdida de peso, a diferencia del estudio previo.

 

Efectivamente, Luz M. León-Muñoz y colegas, observaron que los que más se adherían, esto es, los del segundo y tercer tercil, según el sistema de evaluación empleado (MEDAS: Mediterranean Diet Adherence Screener), tenían menos riesgo de Fragilidad: 15% y 35%, respectivamente, con respecto a los del primer cuartil.

 

En cuanto a los criterios evaluados, apreciaron que los que seguían más intensamente este modelo dietético (tercer tercil del MEDAS) se beneficiaban con una relevante reducción del riesgo de enlentecimiento de la marcha y de pérdida de peso: 47% (OR 0.53; 95% CI 0.35–0.79) y 47%(OR 0.53; 95% CI 0.36–0.80), respectivamente.

 

Cuando utilizaron el método de puntuación de Trichopoulou, también apreciaron que la mayor adherencia a esta dieta se asociaba con una disminución del riesgo de Fragilidad: del 41% al 52%.

 

En cuanto a los alimentos consumidos, apreciaron una asociación entre el consumo de pescado y fruta con una significativa reducción del riesgo de Fragilidad: 34% y 41%, respectivamente.

 

Prevención de Fragilidad con Dieta Mediterránea: el higo chumbo (Opuntia ficus-indica), fruta que se cultiva en España, es muy rico en fibra y en antioxidantes por su riqueza en vitamina C, flavonoides y tocoferoles, entre otros micronutrientes.

 

Estudio asiático

 

En agosto del 2015 se publicó (Nutrients) el primer estudio asiático que evaluó la asociación entre modelos dietéticos saludables, como el Índice Internacional de calidad de la Dieta (DQI-i: Diet Quality Index-International) y la Dieta Mediterránea con el riesgo de fragilidad.

 

Los investigadores, Ruth Chan y colegas (Universidad de Hong Kong), tras seguir, durante 4 años, a 2724 chinos de edad superior a los 65 años (50%, mujeres), observaron que cada 10 unidades de aumento en el DQI se asoció con una reducción del 41% en el riesgo de Fragilidad (OR: 0.59 (0.42–0.85), IC 95%,  p = 0.004). Sin embargo, no apreciaron asociación alguna con la Dieta Mediterránea, quizá porque en la dieta china que intenta remedar la de la cuenca mediterránea hay una menor representación de legumbres, frutos secos y aceite de oliva virgen extra, aunque esté bien dotada de fruta y vegetales.

 

Sí que comprobaron que en el DQI-I se privilegió una dieta bien equilibrada energéticamente, con un consumo óptimo de proteínas, pobre en grasas animales y rica en alimentos basados en las plantas, ricos en antioxidantes, como las frutas y verduras.

 

Los criterios empleados para evaluar la Fragilidad fueron los de la escala FRAIL, en el que se asigna una puntuación de 1 a cada uno de los cinco componentes: fatiga, resistencia (es decir, incapacidad para subir un tramo de escaleras), deambulación (es decir, incapacidad para caminar una cuadra, o sea, el espacio comprendido entre las dos esquinas de un lado de una manzana), tener más de cinco enfermedades y pérdida de peso de más del 5%. De esta forma, las puntuaciones de fragilidad (de 0 a 5) permitieron identificar estados de salud frágil (3 a 5), ​​prefrágil (1 a 2) y robusto (0).

 

En este estudio, sólo 31 participantes (1,1%) desarrollaron fragilidad, al cabo de los 4 años de seguimiento.

 

Estudio francés

 

En la revista oficial de la Sociedad Europea de Nutrición y Metabolismo (Clinical Nutrition) se publicó un estudio observacional prospectivo, de autoría francesa, que también evaluó la asociación entre Fragilidad y la Dieta Mediterránea. (9)

 

Los responsables del trabajo, tras seguir durante 2 años a 560 personas sanas, de 75 o más años de edad (60%, mujeres), pertenecientes a una reconocida muestra (Three-City-Bordeaux center), observaron que una alta adherencia a este modelo dietético (6 a 9 puntos de la escala de Trichopoulou) se asociaba con una reducción del 68% del riesgo de Fragilidad ((95% CI: 28–86%, p = 0.006), con respecto a una baja adherencia.

 

Cuando analizaron separadamente los criterios de fragilidad de Frey, antes referidos, apreciaron que una mayor adherencia a la dieta citada se asociaba con una reducción del riesgo de aparecer tres de los cinco criterios: enlentecimiento de la marcha (55%), escasa fuerza muscular (56%) y bajo nivel de actividad física (61%).

 

Para evaluar la adherencia a la Dieta Mediterránea emplearon un cuestionario de frecuencia de alimentos, en tanto que para la presencia de Fragilidad fue preciso reunir, al menos, tres criterios de Frey.

 

Obviamente, la metodología y aparato estadístico empleado, al igual que en los estudios previamente analizados, fue bastante rigurosa (control de variables de confusión, regresión logística, análisis de sensibilidad, entre otros).

 

Estudio italiano efectuado con una muestra de EEUU

 

En septiembre del 2017 se publicó otro estudio observacional prospectivo donde se volvió a observar una asociación inversa entre la Dieta Mediterránea y el riesgo de Fragilidad. (10)

 

Se trata de un trabajo llevada a efecto por investigadores de Padua (National Research Council, Neuroscience Institute, Aging Branch), liderados por Nicola Veronese, junto a Brendon Stubbs, del King's College London,  que tuvieron la feliz idea de evaluar la asociación entre nuestras dos variables en una población no perteneciente a países de la cuenca mediterránea, sino de EEUU.

 

Así, comprobaron, después de seguir, durante 8 años, a los 4421 participantes del estudio (61,2 años de media; el 58%, mujeres), que la incidencia de fragilidad fue aproximadamente la mitad entre aquellos con una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea (8 por 1000 personas-año) con respecto a los de menor adherencia (15 por 1000 personas año), según un sistema de puntuación validado, el de Panagiotakos.

 

La fragilidad se definió mediante el índice del Estudio de Fractura Osteoporótica (SOF) como la presencia de dos o más de los criterios siguientes: pérdida de peso ≥5% entre el inicio y la visita de seguimiento posterior; incapacidad para levantarse cinco veces de una silla; bajo nivel de energía.

 

Después de ajustar o controlar 10 posibles factores de confusión (edad, sexo, raza, índice de masa corporal, educación, hábitos de fumar, ingresos anuales, nivel de actividad física, índice de comorbilidad de Charlson e ingesta diaria de energía), observaron que los participantes con mayor adherencia a la Dieta Mediterránea veían reducida la incidencia de fragilidad en un 29% (HR = 0,71; IC del 95%: 0,50-0,99, p = 0,047) con respecto a los de una categoría inferior.

 

Con respecto a los componentes individuales de la dieta mediterránea, revelaron que un bajo consumo de aves de corral se asociaba con un mayor riesgo de fragilidad.

 

Metaanálisis y revisiones sistemáticas

 

En las siguientes líneas vamos a describir los principales metaanálisis y revisiones de estudios observacionales prospectivos que han evaluado la asociación entre la Dieta Mediterránea y el riesgo de Fragilidad. Al menos, dos, publicadas durante el 2018.

 

a. La adherencia a la Dieta Mediterránea reduce el riesgo de Fragilidad: Revisión sistemática y metaanálisis

 

Así titularon Gotaro Kojima y colegas, del Departamento de Atención Primaria y Salud de la Población, del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), su investigación sobre el tema que nos ocupa.(11)

 

Dos revisores independientes de su equipo seleccionaron 4 estudios observacionales prospectivos, de un total de 125 evaluados, que incluyeron 5.789 personas mayores, con un seguimiento medio de 3,9 años.

 

En estos 4 estudios (los 4 primeros analizados en este contenido) se utilizó el mismo sistema de puntuación para evaluar el grado de adherencia a la Dieta Mediterránea (el de Trichopoulou).

 

¿Cuáles fueron los resultados del metaanálisis?

 

Pues que una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea se asoció con un riesgo significativamente menor de Fragilidad: un 38% de reducción, para puntuaciones de 4 a 5 puntos (OR = 0.62, 95% CI = 0.47–0.82, P = .001), que se reducía aún más para adherencias mayores (6 a 9 puntos), un 56% (OR = 0.44, 95% CI = 0.31–0.64, P < .001).

 

Los autores también destacaron que su revisión y metaanálisis no apreció ni sesgo de publicación ni significativa heterogeneidad (I2= 0–16%, P = .30).

 

“Una superior adherencia a la Dieta Mediterránea se asocia con un riesgo significativamente menor de Fragilidad en personas mayores que viven en la comunidad. Futuros estudios deben confirmar estos hallazgos, incluyendo también poblaciones no mediterráneas”, concluyen los responsables de la investigación.

 

Prevención Fragilidad por Dieta Mediterránea: el pescado azul es la mayor fuente de los saludables ácidos grasos poliinsaturados omega 3, de cadena larga, como el docosahexanoico y el eicosapentanoico.

 

b. Revisión sistemática y metaanálisis de autoría china

 

Y Wang y colegas, investigadores de la Universidad de Sichuan (China), también efectuaron una revisión y metaanálisis sobre estudios observacionales, publicados hasta octubre del 2017, cuyo objetivo principal fue evaluar una asociación entre las dos variables protagonistas de este contenido: la Fragilidad y la Dieta Mediterránea. (12)

 

Tras revisar fuentes de datos electrónicas (MEDLINE, EMBASE and Cochrane Central Registe), seleccionaron cinco estudios prospectivos, que incluyeron 10.210 participantes, y uno transversal, cuya evaluación también arrojó resultados fructíferos para los amantes de la Dieta Mediterránea.

 

Efectivamente, una mayor adherencia a este modelo dietético se asoció con una reducción del 44% del riesgo de sufrir Fragilidad (RR= 0.56, 95% CI=0.36-0.89, p=0.015).

 

Cuando sólo se evaluaron los estudios efectuados con población mediterránea (tres) y norteamericana (uno), se observó que una alta adherencia a una Dieta Mediterránea se asoció con una reducción mayor del riesgo de Fragilidad: 52% de disminución ((RR= 0.48, 95% CI=0.32-0.72, p<0.001).

 

En esta revisión se analizaron los 5 estudios prospectivos que hemos descrito anteriormente, incluido el de autoría china, que no reveló asociación inversa entre este modelo dietético y la fragilidad.  

 

Dieta Mediterránea y menor Índice de Fragilidad en ancianos

 

El 30 de marzo del 2021, los autores del primer estudio prospectivo descrito en este contenido, (5) volvieron a demostrar que una buena adherencia a una Dieta Mediterránea exhibe un verdadero efecto protector de Fragilidad, pero, en esta ocasión, en vez de utilizar el índice de Frey, emplearon un índice que mide la Fragilidad desde una óptica multidimensional, el Índice de Fragilidad. (13)

 

Así, estos investigadores, tras seguir durante 10 años a los 485 integrantes (mayores de 65 años) de una muestra conocida de la Toscana ( Invecchiare in InCHIANTI study), observaron que una moderada y alta adherencia a este modelo dietético (4 a 5 y ≥6,respectivamente, según la escala de Trichopoulou) se asoció con menor puntuación del Índice de Fragilidad (0,03 y 0,013, respectivamente), con respecto a una baja adherencia (≤3).

 

Además, las personas que inicialmente tenían Fragilidad y una baja adherencia a la Dieta Mediterránea experimentaban una progresión acelerada de su situación de fragilidad y vulnerabilidad, en tanto que los tuvieron una moderada y alta adherencia se beneficiaron con una ralentización de tal proceso.

 

Prevención de Fragilidad por la Dieta Mediterránea: las verduras son un alimento propio de este modelo dietético, absolutamente saludables por su riqueza en fitoquímicos de efectos antioxidantes/ antiinflamatorios, reparadores anomalías del ADN,  fibra, minerales…. Por ejemplo, el pimiento es rico en vitamina C, vitamina B6, ácido fólico, flavonoides, ácidos orgánicos y salicilatos de efecto antiinflamatorio.

 

Hipótesis plausibles

 

Aunque se desconocen los mecanismos íntimos por los que la Dieta Mediterránea podría reducir el riesgo de Fragilidad, se sospecha que tal efecto protector tenga que ver con los efectos antioxidantes y antiinflamatorios derivados de los micronutrientes que aportan el conjunto de alimentos que la integran. Además, se cree que el impacto favorable de esta dieta en la microbiota intestinal, mejorando su variedad y riqueza, podría contribuir a reducir sensiblemente el riesgo de sufrir el síndrome de Fragilidad.

 

Efecto antioxidante

 

Dado que los fenómenos de oxidación celular y de estrés oxidativo incrementan el riesgo de Fragilidad, como ha podido apreciarse en diversas revisiones de estudios científicos, (14-16)  parece razonable pensar que el efecto antioxidante inherente a los carotenoides, flavonoides, polifenoles y vitaminas aportados por los frutos secos,  fruta y vegetales, entre los que descuella el aceite de oliva virgen extra, rico en polifenoles (oleuropeína, oleocantal, hidroxitirosol) y en ácido oleico, así como del pescado (fuente principal de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, de cadena larga), entre otros alimentos de esta emblemática dieta, podría contribuir a evitar y paliar el citado estrés oxidativo, que caracteriza a los estados de Fragilidad.

 

Efecto antiinflamatorio

 

Si consideramos que la inflamación está implicada en el desarrollo de Fragilidad (17) y que las personas afectas de este síndrome tienen incrementada la concentración sanguínea de marcadores inflamatorios, también parece plausible plantear que la Dieta Mediterránea, asociada con menor nivel de marcadores inflamatorios, (18) podría reducir el riesgo de Fragilidad, merced a su reconocido efecto antiinflamatorio.

 

Impacto favorable en la microbiota intestinal

 

En febrero del 2020 se publicó en una revista de relieve (GUT British Medical Journal) un ensayo controlado (proyecto UN-AGE), aleatorizado, multicéntrico, simple ciego, consistente en investigar si una intervención con Dieta Mediterránea podría alterar favorablemente la microbiota intestinal y, así, reducir la Fragilidad. (19)

 

Para ello, evaluaron la microbiota intestinal en 612 sujetos no frágiles o prefrágiles en cinco países europeos (Reino Unido, Francia, Países Bajos, Italia y Polonia) antes y después de la administración de una intervención con la citada Dieta Mediterránea, de 12 meses de duración, adaptada a sujetos mayores (NU -Dieta EDAD).

 

¿Qué fue lo que comprobaron?

 

Pues que la adherencia a la dieta referida se asoció con alteraciones específicas del microbioma, caracterizadas por un aumento de los taxones bacterianos asociados positivamente con varios marcadores de menor fragilidad y mejor función cognitiva, así como negativamente con marcadores inflamatorios, incluida la proteína C reactiva y la interleucina-17.

 

Además, el análisis de los perfiles de metabolitos microbianos inferidos indicó que el cambio del microbioma modulado por la dieta se asoció con un aumento en la producción de los saludables ácidos grasos de cadena corta / ramificada y una menor producción de los nocivos ácidos biliares secundarios, p-cresoles, etanol y dióxido de carbono.

 

Sus resultados fueron concordantes con el principio de Anna Kanerina, (20) que postula que los microbiomas de los sujetos sanos son similares (en este caso de 5 países), en tanto que el de los enfermos son singularmente aberrantes, anómalamente diferentes para cada sujeto. Así, la adherencia a este modelo dietético, protegiendo una comunidad estable de flora microbiana intestinal, podría conseguir cierta resiliencia y, por tanto, resistir los cambios alternativos de microbiota, propios de los sujetos no saludables.

 

“En conjunto, nuestros hallazgos apoyan la viabilidad de mejorar la dieta habitual para modular la microbiota intestinal que, a su vez, tiene el potencial de promover un envejecimiento más saludable”, concluyeron los autores.

 

Reducción de enfermedades crónicas que predisponen a sufrir Fragilidad en ancianos

 

Son múltiples los estudios observacionales prospectivos y algunos experimentales que han revelado cómo una buena adherencia a la Dieta Mediterránea se asocia con una reducción significativa del riesgo de sufrir las principales causas de enfermar y morir en el mundo: cardiovasculares, (21-25) neurodegenerativas, (26-29) cánceres (30-34), diabetes (35-40), entre otros procesos.

 

Dado que todas estas enfermedades crónicas socaban tanto la salud como para que el ser humano, entrado en años, empiece a tornarse prefrágil o claramente frágil, una buena adherencia a una Dieta Mediterránea podría reducir, por esta vía, el riesgo de sufrir Fragilidad.

 

Apuntes finales

 

En fin, en este contenido y en el del mes previo, hemos comprobado que tanto la práctica regular de ejercicio físico cuanto una buena adherencia a la Dieta Mediterránea pueden contribuir a reducir sensiblemente el riesgo de sufrir un síndrome de Fragilidad. Como ya hemos visto en numerosos artículos de este blog, ambos estilos de vida deben priorizarse por su reconocida capacidad de incrementar nuestra esperanza de vida en buena salud, con un envejecimiento saludable, con una edad biológica menor que la cronológica.  

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1. Goisser S, Guyonnet S, Volkert D. The role of nutrition in frailty. An overview. J Frailty Aging 2016; 5: 74-77.

 

2. Yannakoulia M, Ntanasi E, Anastasiou CA et al. Frailty and nutrition: From epidemiological and clinical evidence to potential mechanisms. Metabolism 2017; 68: 64– 76.

 

3. Morley JE, Vellas B, van Kan GA et al. Frailty consensus: A call to action. J Am Med Dir Assoc 2013; 14: 392– 397.

 

4. http://dietamediterranea.com

 

5. A Higher Adherence to a Mediterranean-Style Diet Is Inversely Associated with the Development of Frailty in Community-Dwelling Elderly Men and Women  Sameera A. Talegawkar, Stefania Bandinelli, Karen Bandeen-Roche, Ping Chen, Yuri Milaneschi, Toshiko Tanaka, Richard D. Semba, Jack M. Guralnik, Luigi Ferrucci. The Journal of Nutrition, Volume 142, Issue 12, December 2012, Pages 2161–2166.

 

6. Trichopoulou A, Costacou T, Bamia C, Trichopoulos D. Adherence to a Mediterranean diet and survival in a Greek population. N Engl J Med. 2003;348:2599–608.

 

7. Fried L.P., Tangen C.M., Walston J., Newman A.B., Hirsch C., Gottdiener J., Seeman T., Tracy R., Kop W.J., Burke G., et al. Frailty in older adults: Evidence for a phenotype. J. Gerontol. A Biol. Sci. Med. Sci. 2001;56:M146–M156. doi: 10.1093/gerona/56.3.M146.

 

8. J Am Med Dir Assoc. 2014 Dec;15(12):899-903. Mediterranean diet and risk of frailty in community-dwelling older adults. Luz M León-Muñoz , Pilar Guallar-Castillón , Esther López-García , Fernando Rodríguez-Artalejo.

 

9. Rahi B, Ajana S, Tabue‐Teguo M et al. High adherence to a Mediterranean diet and lower risk of frailty among French older adults community‐dwellers: Results from the Three‐City‐Bordeaux Study. Clin Nutr 2017; DOI: 10.1016/j.clnu.2017.05.020. [Epub ahead of print]

 

10. Clin Nutr. 2018 Oct;37(5):1492-1497. doi: 10.1016/j.clnu.2017.08.028. Epub 2017 Sep 4. Adherence to a Mediterranean diet is associated with lower incidence of frailty: A longitudinal cohort study. Nicola Veronese , Brendon Stubbs , Marianna Noale , Marco Solmi , Renè Rizzoli , Alberto Vaona , Jacopo Demurtas , Gaetano Crepaldi , Stefania Maggi .

 

11. Adherence to Mediterranean Diet Reduces Incident Frailty Risk: Systematic Review and Meta‐Analysis. Gotaro Kojima MD  Christina Avgerinou PhD  Steve Iliffe BSc  Kate Walters PhD. Journal of the American Geriatrics Society. First published: 11 January 2018 https://doi.org/10.1111/jgs.15251.

 

12. Adherence to the Mediterranean Diet and the Risk of Frailty in Old People: A Systematic Review and Meta-Analysis. Y Wang 1, Q Hao, L Su, Y Liu, S Liu, B Dong. Nutr Health Aging.  2018;22(5):613-618. doi: 10.1007/s12603-018-1020-x.

 

13. Association of Adherence to the Mediterranean-Style Diet with Lower Frailty Index in Older Adults. Toshiko Tanaka, OrcID,Sameera A. Talegawkar ,Yichen Jin ,Stephania Bandinelli  and Luigi Ferrucci. Nutrients 2021, 13(4), 1129; https://doi.org/10.3390/nu13041129. Received: 1 March 2021 / Revised: 22 March 2021 / Accepted: 24 March 2021 / Published: 30 March 202.

 

14. Aging (Albany NY). 2020 May 27;12(10):9982-9999. doi:10.18632/aging.103295. Epub 2020 May 27. Relevance of oxidative stress and inflammation in frailty based on human studies and mouse models. Álvarez-Satta M, Berna-Erro A, Carrasco-Garcia E, Alberro A, Saenz-Antoñanzas A, Vergara I, Otaegui D, Matheu A.

 

15. Free Radic Biol Med. 2018 Aug 20;124:358-363. A free radical theory of frailty. Viña J, Borras C, Gomez-Cabrera MC. doi: 10.1016/j.freeradbiomed.2018.06.028. Epub 2018 Jun 26.

 

16. Maturitas. 2017 May;99:66-72. Oxidative stress and frailty: A systematic review and synthesis of the best evidence. Soysal P1, Isik AT2, Carvalho AF3, Fernandes BS4, Solmi M5, Schofield P6, Veronese N7, Stubbs B8. doi: 10.1016/j.maturitas.2017.01.006. Epub 2017 Jan 16.

 

17. Soysal P, Stubbs B, Lucato P et al. Inflammation and frailty in the elderly: A systematic review and meta‐analysis. Ageing Res Rev 2016;31:1–8.

 

18.  R, Sacanella E, Estruch R. The immune protective effect of the Mediterranean diet against chronic low‐grade inflammatory diseases. Endocr Metab Immune Disord Drug Targets 2014;14:245–254.

 

19. Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people reducing frality and improving health status: the NUGE-AGE 1 year dietary intervention across five European countries. Tarini Shankar Ghosh et al. GUT British Medical Journal. Volume 69, issue 7, february 2020.

 

20. Zaneveld JR, McMinds R, Vega Thurber R. Stress and stability: applying the Anna Karenina principle to animal microbiomes. Nat Microbiol 2017;2:17121.

 

21. Liyanage T, Ninomiya T, Wang A et al. Effects of the Mediterranean diet on cardiovascular outcomes—A systematic review and meta‐analysis. PLoS ONE 2016;11:e0159252.

 

22. Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. for the PREDIMED Study Investigators N Engl J Med 2013; 368:1279-1290April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030

 

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Comentarios

Pedro Artola 12/10/2021 07:57 #5
Muy interesante el artículo: “ Dieta mediterránea: efecto preventivo de fragilidad”. Los diferentes estudios y los efectos de la misma: (antioxidante, antiinflamatorio, sobre la microbiota intestinal) y la reducción de las cuatro enfermedades crónicas que predispones a sufrir fragilidad en ancianos. Datos sorprendentes que junto al ejercicio físico contribuirán a una vida más prolongada y en mejores condiciones. ¡Enhorabuena y gracias!
Anna Laso Pereda 08/10/2021 08:55 #4
Una vez más... ¡Te aplaudo Félix! Siempre dedicando tu tiempo a empaparnos de sabiduría a través de todos estos artículos de interés y tan necesarios para poder prevenir. Los que hemos tenido la suerte de poder ser alumnos tuyos...fuimos muy afortunados, ya que a parte de impartir las materias de una forma impecable, pudimos empaparnos de toda esta sabiduría que plasmas en tus artículos. 👏👏👏
Clara Ruiz Medrano 08/10/2021 08:53 #3
Con estos dos artículos seguidos sobre la prevención de Fragilidad nos has informado ampliamente sobre este terrible proceso, más frecuente de lo previsto. Como siempre, ofreciendo esperanzas, al explicar cómo prevenirlo, con actividad física y con Dieta Mediterránea. Artículo extenso, riguroso y bien explicado, a pesar de su complejidad. Es lo que siempre espero cuando entro en este blog. Muchas gracias.
para Cristina 07/10/2021 23:35 #2
🏀🏀🏀
Cristina López Riaza 07/10/2021 09:42 #1
Artículo muy interesante. Despiertas interés por un tema que la mayoría desconoce y que afecta a mucha gente al llegar a cierta edad, la Fragilidad. Igual que en el anterior, aportas y transmites buenas estrategias preventivas. Como siempre, muy exhaustivo y documentado, lo que agradezco. Desde que empezaste elaborando artículos para este periódico digital (mayo 2014) nos has informado mediante contenidos de corte científico, mostrando todas las numerosas fuentes bibliográficas, con un buen sentido pedagógico, a pesar de la complejidad y extensión de los temas. Sigue así. Las que llevamos siguiéndote desde el principio es lo que esperamos y deseamos. Es lo que comentamos mis colegas y yo cada vez que te publican un artículo.

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