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Educacción Digital

Andrés Seoane Fuente

Época de gastar, tiempo de cambiar

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Si cada español gasta más de 1.200 euros al año en adquirir productos a través de la web, en torno a 300 los destina a compras navideñas

La cercanía de la Navidad lo inunda todo. Y por encima de los sentimientos de bondad y amor que despierta en el corazón de las personas (Hollywood dixit), hay algo que nace y se reproduce con mayor voracidad: las compras. Una enajenación transitoria que supera incluso a la desbocada capacidad de versionar villancicos y que, al mismo tiempo, deja algún dato para la reflexión, tomado en este caso desde la perspectiva online: el 25% del gasto anual en compras a través de internet tendrá lugar en estas fechas.

 

Si cada español gasta más de 1.200 euros al año en adquirir productos a través de la web, en torno a 300 los destina a compras navideñas. En contraposición con otras previsiones, como el Estudio de Consumo Navideño de la consultora Deloitte, que cifra en 633 euros el gasto total por habitante, el dinero que deja cada español en tiendas físicas y online está cada vez más parejo.

 

Llevado al plano global, es decir, a lo que compramos todos los ciudadanos a lo largo del año, el gasto que hacemos en internet superará en 2017 los 29.300 millones de euros. La cifra asusta. Pero más aún lo que representa: un crecimiento del 19,2% respecto al dato de 2016 (24.6000 millones). Todavía no hemos acabado.

 

El comercio online se dispara. Sí. Pero, ¿es mucho? ¿Es poco? Veamos. Polonia y Holanda nos siguen, con aumentos del 17,2% y el 17% respectivamente. Pero si tomamos, además, otros países como Reino Unido, Francia, Alemania o Italia, sobresalimos bastante más: la media se sitúa en un incremento del 14,2%.

 

La transformación del modelo de consumo es evidente. Y, aunque no es lo mismo comprar los regalos de Navidad que matricularse en un grado, un máster, un posgrado o un curso de idiomas, la tendencia prevalece. El miedo a pagar por algo que ni hemos visto ni hemos tocado se desvanece con paso firme. Las costumbres cambian. Los estilos de vida, más. Si no queremos movernos del sofá para hacernos con un pijama nuevo, ¿por qué íbamos a tener que perder vida entre prisas y estrés para llegar a una clase en la universidad, si podemos asistir con nuestro flamante pijama desde la cama?

 

El modelo educativo pide flexibilidad. Comodidad. Adaptación al alumno. Características que ni están, ni se espera que estén en la universidad presencial por el momento. La educación superior online crece. Gana terreno. Se consolida. Y su oferta académica, pegada a la realidad profesional y en contacto permanente con el mercado y la empresa, atrae. Dos palabras: presente digital. Y otras dos: universidad online.

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