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Sergio Castro González
El blog de Sergio Castro González en Tribuna

El pin parental y el más común de los sentidos

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El post de Sergio Castro en Tribuna de Valladolid.

Esta semana todavía arrastramos la última polémica del flamante gobierno de coalición sobre el denominado pin parental y la atribución de la propiedad de los hijos al Estado. Esto no ha hecho más que reavivar las llamas del debate sobre la educación pública, que desde hace tiempo necesita de un consenso nacional.

 

Bien, el denominado pin parental es una fórmula implantada en la Región de Murcia desde septiembre del año pasado, donde gobiernan el Partido Popular y Ciudadanos con el apoyo de Vox, que consiste en informar con carácter previo a los padres de los alumnos a fin de que estos autoricen expresamente a sus hijos a asistir a talleres, charlas o seminarios sobre materias morales, sexuales o de conciencia.

 

Esta fórmula tiene su fundamento jurídico en el artículo 27.3 de la Constitución, que establece que los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, además de multitud de tratados internacionales sobre educación y derechos de los niños; es decir, la educación de los hijos de acuerdo a las propias convicciones de los padres es un Derecho Fundamental de estos.

 

Ante esta medida, el gobierno central ha anunciado que recurrirá ante los Tribunales para solicitar su impugnación -competencia legal del ejecutivo-, amén de la afirmación de la Ministra Celaá quien de ninguna manera piensa que los hijos pertenecen a los padres… y obviando la perlita de la Ministra Montero.

 

Vayamos por partes. En primer lugar, los niños no son propiedad ni del Estado ni de sus padres, son personas con su propia personalidad y derechos. Si bien los padres, por atribución legal del Código Civil y por sentido común, tienen atribuidas ciertas responsabilidades, deberes y facultades para con ellos.

 

Entre estos deberes, se encuentra velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral” ex artículo 154 del Código Civil. Por tanto, no parece disparatado que la educación, así como la formación integral que los padres deben dar a sus hijos se realice de acuerdo a sus propias convicciones.

Resulta llamativo que después de años de adoctrinamiento descarado contra el propio Estado, en determinadas autonomías periféricas, germen del problema social en Cataluña y de otros muchos, nunca se haya planteado el gobierno central la impugnación de ciertos contenidos educativos o la más que aconsejable recuperación de las competencias transferidas a las Comunidades Autónomas en educación.

 

Y, sin embargo, se plantee por este gobierno la impugnación y estigmatización de una medida que nos puede gustar más o menos, pero que a todas luces es constitucional. ¿Será porque se ha llevado a cabo por un gobierno regional de derecha? Parece como si todos hubiéramos perdido el sentido común, el más común de los sentidos.

Comentarios

Charo 22/01/2020 19:01 #1
Muy acertado Ahora se busca la polémica hasta en los derechos que ampara la constitucion

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